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jueves, 8 de julio de 2010

La política como instrumento para el enriquecimiento


En los momentos por los que atraviesa el mundo, hace falta mucha fe para creer, tanto es así, que hasta los mismos curas pasan por profundas crisis religiosas. Eso en cuanto a creencias se refiere -a pesar de la importancia que ésta tiene como medicina espiritual, ya que nos permite ir tirando sin dolor, las veinticuatro horas del día-, puesto que en el otro extremo, en el de la política, hace falta mucha convicción y sapiencia para seguir creyendo que es una ciencia que está al servicio de la sociedad y una herramienta vital del pueblo para el pueblo.
Desde hace años, estos conceptos han cambiado. La irreligiosidad de los curas ya lo veníamos sospechando desde hace bastante tiempo, los casos que salen a la luz pública, últimamente, no hacen más que confirmarlo, pero el ciudadano de a pie ya sabía de qué iban los de las sotanas.
Pero lo de la política nos cogía a traspiés, era algo desconocido para la mayoría, gracias a la inmadurez contumaz a la que nos había sometido el franquismo. Por ese motivo, después de la muerte del dictador, la política llegó a sustituir en algunos, la fe perdida de la iglesia, y en ella volcó su pasión, sus deseos y sus oraciones. El partido sustituyó a la colectividad religiosa en la que se movía. A partir de entonces, sólo éste y el grupo de hombres que lo dirigían, se habían convertido en el centro de sus alabanzas. Enfundado en la antigua actitud de no cuestionar nada que pudiera ser sagrado, aceptó las directrices que le imponían desde arriba como enviadas por el mismísimo hacedor del universo.

Pero el ciudadano –pequeño y bruto animal que es capaz de tropezar mil veces en la misma piedra- no cayó en la cuenta de que los políticos –como los curas- son hombres y como estos últimos, están cargados de intención, pecados y errores. La santidad y la entrega al prójimo la dejaron en el recipiente del hospital donde tiraban los desperdicios, el día en que nacieron. Son humanos, no bajaron en una nube desde el cielo.
Al político de ahora le ocurre lo mismo que al cura: viste los hábitos sin vocación, sin ideales, ni entrega. La política está al servicio de su autoestima y, lo que es aún peor, de sus intereses económicos. La utilizan como trampolín de su codicia, como refugio cavernícola del que no nació para el trabajo y como vía de escape para conjugar los cientos de demonios que llevan dentro. Desgraciadamente, cada día es más habitual y se está generalizando, corriendose el riesgo de que la sociedad llegue a verlo como natural y lo acepte como una consecuencia más del cargo.

Por tal motivo, no ha de sorprendernos las noticias que aparecen, día sí y el otro también, sobre los trapicheos económicos en la esfera de la política. Es un mal endémico que afecta por igual a los dos partidos mayoritarios y también, a algunos más pequeños, allá donde tienen parcelas de poder. Pero lo del PP ya rebasa el escándalo. Están de basura hasta las cejas. No se entiende cómo pueden respirar, hablar, montar las grescas que arman, sin el riesgo de asfixiarse. Allá donde se escarba, aparecen huesos del festín que se están dando. No es que nos coja de sorpresa. Sus padres y abuelos ya instrumentalizaron la política desde hace bastantes siglos, así que no nos va a desconcertar lo que hacen ahora ellos. Esta es una gente que no tienen reparos a la hora de gobernar, nada ni nadie obstaculiza sus propósitos. Se llevan por delante a todo el que les estorba. Conviven –y la utilizan también- con la religión, aplicándola sólo en aquellos conceptos que les pueda interesar. Ahora toca atacar al aborto, pues nos acogemos al 5º mandamiento de la ley de Dios; que les interesa llevarse de vez en cuando un par de bolsas de basura llena de billetes de 500 euros, pues nos olvidamos del 7º mandamiento; que hay que explotar al trabajador y reducirle el bienestar, pues omitimos el 10º; que hay que tirar una canita al aire, pues pasamos del 6º, etc. De esta manera van creando la tela de araña ideológica que los perpetúa en la historia y se mimetizan con el resto de la población. Así, algunos –equivocadamente- creen que son sus iguales y se plantean que son un buen recambio en el gobierno para las próximas elecciones, sin profundizar, sin verlos sin el maquillaje, por las mañanas.

Pocas posibilidades nos ofrecen a los ciudadanos para suicidarnos: uno la soga, el otro el amargo sabor de la cicuta. Ninguno el remedio. La actividad política en el país se ha convertido en un triste campeonato nacional del latrocinio y el soborno, en una reñidísima competición de a ver quien roba más a cuenta de los impuestos de los sufridos y tolerantes ciudadanos.
¿Cuándo dejará de estar relacionada la utópica política con la basura? La desesperanza es el único sentimiento que me invade cuando recibo este tipo de noticias.

4 comentarios:

  1. Eso donde mejor se ve es los pueblos.
    Como se hacen cada dia mas rico, algunos, disimulan, pero a la mayoria se les ve el plumero, y muchos ni se preocupan de disimular, presumen, los patrimonios de estos politicos rurales sube como espuma, es tremendo.
    Esta claro que ya todo el que se pega a eso de la politica va con los mismos fines.
    Todavia quedan alguno por hay que piensan cuando votan a un partido o a otro en ideales o siglas, y eso hoy ya es irrelevante, es lo mismo a quien vote, por eso yo, me ahorro el paseo, total, el que entre ara lo mismo, robar todo lo que pueda.

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  2. Se acabaron los ideales, Miguel. Ya no queda nadie en la escena política con la idea romántica de cambiar el mundo.
    A lo que aspiran, como mucho, es a cambiar su situación económica, ¡y bien que lo están logrando algunos!

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  3. Anónimo6/12/10 8:59

    Además de los suculentos sueldos, las tramas corruptas están a la orden del día. Si los próximos serán los PePeses que son los que mas han trincado que será de nosotros? Felicitaciones por este blog tan ameno y acertado. Saludos. Victoria.

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  4. Es lo que más me entristece, Victoria, el hombre es el único animal que tropieza cientos de veces con la misma piedra: cada cuatro u ocho años padecemos un ataque de amnesia. Somos terriblementes masocas.
    Gracias por tu comentario, tu blog tampoco está nada mal, además de recoger tus trabajos pictóricos, le añades bastantes temas de actualidad.
    Un saludo y a seguir.

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