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viernes, 11 de junio de 2010

Escribir, para qué

A veces me planteo la temida pregunta de para quién y para qué escribo. Son momentos de crisis por los que pasan todos los autores de algún proyecto, al ver que sobre su obra comienza a pasar el tiempo y que los resultados son bien escasos. Uno comprueba, cada mañana, que han entrado a curiosear en tu blog un determinado número de personas que igual que vinieron han salido, cerrando la puerta sin hacer ningún ruido: no sabes si le gustó lo que leyó, si discrepa de algún contenido, si ve adecuada la orientación que sigo, etc. También visualizas el número de copias que han hecho de algunos post y de determinadas imágenes...pero nada más, el silencio es la constante entre mis visitantes y yo. Porque lo peor es que sabes que te leen, que alguno, incluso, en la soledad de la noche de EE.UU busca mi diaria compañía, pero no tienen la sensibilidad de dejarme el fantástico ósculo que representa el comentario. Son moradores invisibles de mi casa: conozco sus procedencias, sus inquietudes, sus gustos, pero me privan de su voz y obligan a que mi deseo de enamorado se desboque y se haga cada día más frustrante y apasionado.

Escribes por necesidad, sin esperar nada a cambio. Somos como el desprendido enamorado que se da, peligrosamente, sin esperar nada a cambio de su entrega . Escribimos como respiramos: por instinto y sin ningún predeterminado interés, al menos, los que, como yo, no dependemos para llegar a final de mes con el resultado de nuestro barómetro. Pero hay algo esencial en el ser humano que lo diferencia del resto de los animales: necesita el contacto con sus iguales, del intercambio, de la reciprocidad, del diálogo, porque cuando escribes un día, y otro, y uno más y no consigues que nadie se motive, llegas a pensar, negativamente, que tu conversación no le interesa a nadie y temes que se haya convertido en un aburrido monólogo. Ante semejante sospecha, no puedes evitar a hacerte temidas reflexiones filosóficas sobre qué coño pintas tu en la red, porque, si no eres un periodista famoso -¡esto sí que nos da morbo-, ni un lacónico político, ni un personaje atractivo, el resultado no puede ser más que el que yo obtengo, agradeciendo en el alma, que mi esfuerzo se vea recompensado con una cuota diaria de visitantes.

En el blog, ocurre de manera similar que con los hijos: que cuando los parimos, lo que más nos complace, es verlos crecer. En cuanto se estancan, cuando amenazan con paralizar el desarrollo, sin andar, sin balbucear las primeras palabras, entonces nos ponemos nervioso, nos preocupamos por su poco avance y corremos a tomar las medidas correctoras. En los hijos, está clara la determinación, en el caso del blog, es un poco más complicado. Siempre cuesta abortar -aunque los cínicos detractores de la medida lo pongan en duda-, porque un embrión, es un trozo de ti mismo y, aunque estamos hablando de un ser en abstracto, uno no puede evitar cogerle cariño.
Somos incorregibles, llevamos hasta el último extremo nuestros deseos. Nos pierde el sentimiento.




4 comentarios:

  1. Eso es asi Manuel,sabes o instuyes que te leen,pero la gente es tacaña para comentar,a mi me encanta y suelo hacerlo,a traves de un blog se puede conocer tanto y tanto a una persona,más de lo que uno puede pensar,su estilo,su modo de ver la vida,sus preferencias etc.
    Yo siento blog,tambien como a un hijo,dedico mucho de mi tiempo,me desvivo para lo que haga resulte atractivo,siempre queremos dar lo mejor de nosotros mismos.
    Tú mente está tan pendiente a cualquier información que te llegue e interese buscarla,dar tu versión para publicarla,no se si a ti Manuel te pasa,pero como yo digo tener un blog,escribir,distrae de cosas no positivas de la red,y cuando haces un buen trabajo,te sientes muy satisfecho contigo mismo.
    Cuando yo tenia mi blog personal pensaba...¿estaré haciendo la gamba y hago todo este trabajo para mi mismas y los demas me ignoran?.Es algo que a tod@s se nos cruza por la mente,pero bueno ahi estamos,saludos afectuosos Manuel,y si... te leemos.

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  2. Gracias Edy por tu comentario. Que me leen, ya lo sé, hay suficientes artilugios que se chivan, pero no es eso, tu lo explicas perfectamente. Te preocupas de buscar los temas que crees más interesate, lo planificas de la manera más amena posible, solo con la intención de tener una complicidad motivadora. Ocurre como con la pareja,te entregas, das, y das... hasta que llega un día en que te duele no ser correspondido. ¡Pero bueno! hay cientos de miles de blog como el nuestro. Hay que asumirlo deportivamente.

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  3. Escribir para que??
    Que preguntas tienes, ¿te parece poco?
    ¿Poder dar tu opinion y expresar tu punto de vista mundialmente publica no te parece una razon?
    Que comenten o no, no es motivo para desistir.

    Solo tienes que dar una vuelta por los blog, pocos son los comentarios, a la gente le interesa mas la belen estebran y la patroja.

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  4. Miguel, lo que ocurre es que al final resulta cansino, parece que hablas con la lavadora. Un blog dede ser algo más fluido, con más dinamismo, si no es más aburrido que leerse las páginas amarillas de telefónica. Debe haber un intercambio, de otra manera es imposible, ocurre como en el amor, si no se es correspondido se va el invento al traste

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