Esperando el momento. El buitre espera la muerte del crío para comer y el niño, la llegada de ésta para acabar de una maldita vez con su injusta vida.
Como ya están en el mundo para ser desgraciados, estas vidas no les preocupan ni al Vaticano ni a los "defensores" de la vida. ¡Indecente!
Hambruna, desolación e injusticia, este es el desfile de los esqueletos vivientes... tres patas para una mesa que está coja.
Más que ciegos, "ausentes" es lo que estamos: ausencia de entrañas, ausencia de sentimientos, ausencia de nosotros mismos.
Hambruna, desolación e injusticia, este es el desfile de los esqueletos vivientes... tres patas para una mesa que está coja.
Más que ciegos, "ausentes" es lo que estamos: ausencia de entrañas, ausencia de sentimientos, ausencia de nosotros mismos.
Indefención, marginalidad, hambruna... Locura de una especie animal que se precipita en el vacío inmoral.
Hambre y guerras, porque para los pobres, toda nueva desgracia es poco.
Terrorismo de estado: el mejor arma para acabar con el hambre.
Infanticidio, guerra, terrorismo de estado, todo se alía para acosar a los más desfavorecidos.
Eficaz método para acabar con el llanto molesto de los hambrientos del mundo.
Hermano mata a hermano, y todo por nada, para proteger las fábricas, las haciendas y el dinero de los poderosos.
Seamos consecuentes:
¿A qué esperamos para cambiar de una vez con este puto mundo?










Si estás en contra del euro y la política económica de la Unión Europea, lee y firma este Manifiesto en el que un sector de la población española exigimos salir de la cueva en la que PSOE y PP nos han metido.
Tú lo has dicho, yo te sigo ¡Puto mundo!
ResponderEliminar¿Hasta cuándo, Eva?. ¿Cuándo diremos? ¡¡¡Basta!!!
EliminarEs imposible, un sueño en vano.
ResponderEliminarOtro abrazo Manuel.
PD: Gracias por visitar la pagina ''Frases''
El hombre es el peor enemigo del hombre, le escuché decir a mi padre, que estuvo en la guerra. Había visto horrores.
ResponderEliminarLa crueldad humana —y la indiferencia con que se la mira— pareciera que no tienen límites ni fin. Casi siempre es por un poco más de poder, a costa de lo que sea. Y lo más doloroso es el calvario de los niños, mientras los peces gordos despilfarran en vanidades y la cúpula eclesiástica vive holgadamente y no practica lo que predica.
¡Mundo de mierda!
Hay tanto por lo que luchar, Mirella, que vergüenza debería darnos sentirnos felices.
EliminarUn saludo.