Sígueme también en este otro blog:

domingo, 2 de enero de 2011

San Juan de la Cruz: "Canto espiritual"



Heredando la tradición de la poesía islámica que se hacía en las tierras de Al-Andalus -y que aún se sigue haciendo en los países musulmanes-, San Juan de la Cruz -uno de los mayores representantes de la poesía mística del Renacimeinto español- se dirige a Dios en unos términos tan parecidos a como lo haría el amado/a hacia su amada/o, llegando a confundirse su mensaje con el que podría realizar cualquier sufriente enamorado.
La sencillez y hermosura de la poesía de San Juan de la Cruz hace que traspase el terreno meramente religioso y que sea asumible y se identifique con los sentimientos amorosos de cualquier pagano. En definitiva, gran poesía la de este místico español –semejante a la de su contemporánea carmelita, Santa Teresa de Jesús- donde expresa, de la manera más bella y sensual, el gran matrimonio espiritual que mantenía con su gran amor: Jesús.
Si os llega a convencer, os animo a que lo leais completo, merece la pena.


CÁNTICO ESPIRITUAL ENTRE EL ALMA Y CRISTO, SU ESPOSO

“En este poema, San Juan de la Cruz intenta explicar el proceso místico que sigue el alma hasta su unión con Dios. Para ello utiliza una alegoría: la búsqueda del esposo por la esposa, su encuentro y la consumación del acto amoroso. Es un poema erótico bellísimo y San Juan de la Cruz se encarga de decirnos que su significado va más allá de lo que parece a simple vista (la esposa es el alma y el esposo es Cristo); y lo hace en unos largos comentarios en prosa, en los que expresa el sentido de imágenes y metáforas, verso a verso.
La esposa, herida de amor, sale en busca del Amado; pregunta por él a cuantos encuentra en el camino, y marcha como fuera de sí, trastornada de amor, hablando a solas consigo misma y con el Amado ausente. Hasta que, por fin, se encuentran de nuevo y se entregan el uno al otro en la soledad del huerto”.



(Fragmento del poema “La esposa en busca del amado”)

ESPOSA

¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero,
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero.
Que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llegan
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

Mas, ¿cómo perseveras,
oh vida, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes
de lo que del Amado en ti concibes?

¿Por qué, pues has llegado
aqueste corazón, no lo sanaste?
Y pues me lo has robado,
¿por qué así lo dejaste
y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre de ellos
y sólo para ti quiero tenellos.

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor que no se cura
sino con la presencia y la figura.

¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados,
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!

Apártalos, Amado,
Que voy de vuelo.







No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...