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martes, 13 de septiembre de 2011

Sopa de tomates: La exquisitez de un plato humilde



Esta comida de hoy es otro de los platos denominados “humildes”, con los que las “mágicas” madres del franquismo satisfacían, por un día, los estómagos hambrientos de su prole. Como los anteriores publicados, su elemento principal sigue siendo el pan que, a los menos, se les quedaba duro, aunque, a diferencia de la Sopa de ajos, ésta va enriquecida con los sabrosos frutos del huerto.
Curiosamente, es un plato que no tiene tantos detractores como el anterior, y en la actualidad ha tomado una predominante relevancia culinaria, ya que forma parte del menú de muchas casas, además, algunos restaurantes –en especial, vegetarianos- los ofrecen en sus seleccionadas cartas.
Hemos de reconocer que esta sopa –si está bien cocinada- es un plato exquisito, con una textura y un sabor desconcertante, ya que quien desconozca su preparación y el contenido de la misma – pan, un puñado de tomate, más un poco de cebolla, pimiento y ajo- no puede imaginar que, de algo tan simple y sencillo, surja una comida tan apetecible.








Ingredientes:

· Pan de pueblo o de bollo (Con un bollo tendremos para tres o cuatro raciones) que trocearemos y pondremos a remojar.
· Un kilogramo de tomates rojos y maduros pelados y triturados (o en su defecto, una lata de 850 gramos).
· Media cebolla partida en trozos muy pequeños.
· Un pimiento verde troceado.
· Dos o tres dientes de ajos, muy picados.
· Cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva.
· Sal (al gusto).
· Una cucharadita (de las de café) de azúcar.
· Dos o tres ramitas de Hierba buena (al gusto).



Preparación:

· En una olla –de las que no se peguan los guisos- se pone el aceite a fuego mediano.
· Cuando esté caliente, echaremos la cebolla, el pimiento y un poco más tarde, el ajo, con los que haremos un sofrito.
· Una vez listo, añadiremos los tomates, el azúcar, la sal, y después de remover todo un poco, pondremos el pan con el agua donde lo teníamos en remojo.
· Removemos para que todos los productos se mezclen y lo dejamos hervir a fuego lento.
· Cuando hayan pasado diez minutos desde que echamos todos los ingredientes en la olla, añadiremos la Hierba buena.
· Debemos tener la precaución de remover de vez en cuando; esta operación es de vital importancia para que la sopa no se pegue al fondo de la olla.
· Quince o veinte minutos después de haber empezado a hervir, rectificamos de sal y apagamos el fuego (si es vitrocerámica, hay que retirarla) y lista la sopa.

Este plato se sirve caliente.
Que ustedes lo disfruten.


2 comentarios:

  1. Hola Manuel, me ha traido muy buenos recuerdos este plato, mi madre lo solia hacer, más que nada en verano, que era cuando los tomates estan más bueno por que es su tiempo, aparte de los ingredientes que pones le ponia tambien perejil, y otras, pescada fresca pero eso ya era una sopa de tomates de super lujo.

    Aun guardo el sonido en mis oidos cuando mi madre la removia con el cucharon para deshacer el pan. Ya ella, no guisa,tiene 82 años y le pasó el relevo a mi hermana, que vive con ella, pero esos platos nunca se borraran de mi memoria.Como bien dices de pobre, ah y las papas a lo pobre, tampoco las comi más, nadie guisa como la madre de uno.
    Un abrazo y otro para Carmela, echo de menos sus post musicales.

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  2. Es cierto lo que dices, pero yo prefiero ser fiel a la manera en que se hacía antes.
    Me alegro de tenerte nuevamente por aquí, esperemos que con la finalización del verano, a Carmela le entren ganas de "trabajar".
    Un saludo.

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