Sígueme también en este otro blog:

martes, 11 de enero de 2011

Pensiones: Negociación o claudicación

Me temo que de estas maratonianas reuniones que mantienen representantes del gobierno y de los sindicatos, lo único que se negociará será el importe de las subvenciones que recibirán estos últimos. ¡Qué quieren que les diga! Mi madre ya me trajo negativo de fábrica. Se les ve el “plumero” a leguas. Porque, pregunto, ¿Qué hacen estos supuestos representantes de los trabajadores reuniéndose con un ministro sibilino, camaleónico, comediante, chaquetero, que sólo mirarle a la cara y observar su hipócrita sonrisa, te hace temblar? ¿Y qué van a negociar con un gobierno que no deja de declarar que la edad de jubilación se impondrá a los 67 años, la base para calcular las pensiones subirá a 25, y la necesidad de cotizar 40 años para tener derecho a cobrarla íntegramente?

Como es lógico, lo que se negocia –además de los dineros que recibirán por su silencio- es la manera menos traumática para salir airosos de la encrucijada. Que la Huelga General no beneficia a ninguno de los reunidos, es obvio. Al gobierno, por la caída en picado que le vaticinan las encuestas, a tan sólo catorce meses de las elecciones generales, y a los dos residuos franquistas (UGT, CC.OO.), por la, cada vez más, escasa convocatoria que tienen y el desgaste de imagen que les produce tener que remar a contracorriente. Que estos dos sindicatos han dejado de representar a los trabajadores y que se han convertido en un ministerio más de los diferentes ejecutivos que gobiernan el país, es algo evidente que nadie en el mundo del trabajo cuestiona. Porque si no, cómo podrían estar dando larga a unas negociaciones en la que todo el pescado está vendido y donde sólo las pretensiones de un Zapatero enrocado en defender los intereses del mercado internacional, prevalece.

En conclusión. Lo que este gobierno quiere no es más que oficializar la rebaja de las pensiones y las prestaciones a los desempleados a extremos insólitos. ¿Qué, si no, se pretende subiendo dos años más la edad de jubilación, cuando bien sabido es que cualquier trabajador manual es considerado por la patronal como “inservible” a partir de los 45 o 50? ¿Y qué supone calcular la base de cotización de la pensión en 25 años, si no, ampliar la diferencia de ingresos para menguar el importe a recibir de ésta? ¿Y no es una ofensa contra los derechos laborales –y si me apuran- contra los derechos humanos, ampliar los años de cotización a la Seguridad Social de los trabajadores a 40 años, cuando es bien sabido que trabajar hoy día –y lo que es más grave, cotizar- es casi imposible, y cuando lo haces, a veces te imponen un contrato de un par de horas, por lo que llegar a esos 40 años de cotización supondrá un objetivo casi inalcanzable para los sectores menos favorecidos de la sociedad, que tendrán que acomodarse, ¡por cojones!, a la Pensión Mínima?

Imponer la jubilación a los 67 años; ampliar el periodo de cotización para tener derecho al 100% de ella; aumentar la base de calculo diez años más, no es más que una provocación al resto de la población trabajadora, máxime cuando los que la imponen –los políticos- sólo necesitan dos legislaturas para tener derecho a todo lo que a los demás quieren quitar, y como dicen los sabios del pueblo, “sin tener que trabajar”.
Sin tan mal estamos y no salen las cuentas –que, por cierto, hace tan sólo ocho meses “salían a la perfección”, según declaraciones de Zapatero y sus “correveidiles”, - pues que reduzcan el número de diputados nacionales y autonómicos, hagan desaparecer ese cementerio de elefantes que representa el senado, se disuelva el gobierno y, para lo que hacen, dejen la gobernabilidad del estado en manos de los funcionarios, quiten coches oficiales, se paguen ellos mismos sus juergas, manden a sus cuñadas y cuñados al paro, dejen de subvencionar a los sindicatos (que como cualquier asociación que se precie, se mantegan con sus cuotas), también a los titiriteros, homosexuales, lesbianas y “progres desclasificados”, y ya verán como las cuentas cuadran.
Quitarles quince euros a los pensionistas, ochenta a los funcionarios, cuatrocientos veinte a los parados, es romper la cuerda por donde siempre, por el lado más flaco, cuando no una desvergüenza y un ultraje contra los más necesitados.
Seguir negociando con alguien que te impone, es un sinsentido que no cuadra con la imagen de honestidad y honradez que debieran dar unos sindicatos, a no ser que, cada vez más, quieran ser identificados con el desprestigio, la claudicación, la colaboración y la solución a sus intereses económicos. Si no es esto lo que pretenden, que se levanten de la mesa del “paripé” y convoquen con la mayor brevedad una verdadera y auténtica Huelga General en la que ellos crean, no la comedia burlesca que montaron en septiembre pasado. Lo demás, es tratar de encubrir lo que toda la clase trabajadora comenta: que los sindicatos solo están para vivir del mejor postor y del cuento.

miércoles, 5 de enero de 2011

La Gran Noche de la Ilusión


Si hay unos reyes con los que nunca me he llevado del todo mal, esos han sido los de Oriente, a pesar de que en algunas ocasiones no se hayan portado todo lo generosos que uno esperaba de ellos. Si tienen algo que destacar estos monarcas es que duran lo que tarda en pasar la inocencia infantil y ésta, por desgracia, cada día es más menguada, no como lo otros, los de carne y hueso, que se eternizan y jamás quieren soltar sus privilegios.
Pero como comencé diciendo, estos son unas majestades llenas de encanto y misterio, y la noche que se avecina, la más mágica e ilusionante de todas. ¡Cómo desearíamos ser siempre niños para no dejar de soñar con esta maravillosa espera! Confío en que hayáis sido buenos y os traigan algo más que caramelos. Hagamos que se eternice en nuestros hijos y que no les gane la batalla el novedoso y extranjero Papá Noel.





martes, 4 de enero de 2011

Música para alcanzar el karma

"Libera"


No hay por qué confundir. El hecho de que en un par de ocasiones, casi seguidas, haya traído a este rincón temas del entorno religioso -en este caso, cristiano- sólo es pura coincidencia; no es de temer que se haya producido una reconversión en mis creencias espirituales. No hay peligro: ni para mí ni para la comunidad cristiana, las dos partes seguimos, con buena salud, en nuestros estrictos convencimientos.

Nada ha cambiado, lo que ocurre es que soy de los que buscan -y se deleitan- con la belleza, venga de donde venga, y la realice quien sea. Por lo tanto, leer a Fray Luis de León, a Santa Teresa de Jesús, a San Juan de la Cruz, oír la música sacra de Juan Sebastián Bach, o del Cura Rojo (Vivaldi), recalar en la paz interior de una Catedral, o en la de una pequeña iglesia románica, es un acto que realizo con toda la naturalidad del mundo, sin ningún prejuicio.

Me viene al recuerdo algunas de las discusiones que mantenía en los años 70 con determinados miembros anarquistas, en los que -mientras esperábamos el inicio de una "manifa", o en el transcurso de una conferencia- donde comentaban que "si la revolución triunfaba -en esos años, aún quedaban idealistas que creían que la Revolución era posible-, las iglesias había que convertirlas en discotecas", a lo cual -como es lógico- yo respondía: "el daño que este gasto produjo a la sociedad ya está hecho; lo que corresponde es que las iglesias se popularicen y se transformen en grandes museos, pero nunca derribarlas, y mucho menos, hacerlas garitos".

Por tal motivo, igual puedo disfrutar con el "Canto espiritual", del fraile carmelita, que con "La nausea" del Sartre más existencialista. Para mí, es de vital importancia el mensaje que transmita la obra, pero también, la manera de expresarlo, y en esa técnica, las dos formas pueden ser coincidentes y correctas.

Disfrutemos hoy con este "Ave María", (delicia recubierta de chocolate), compuesta por Vladimir Vavilov, en 1970, y que al publicarla anónimamente el propio Vavilov en 1972, fue adjudicado, por error, al músico del siglo XVI, Giulio Caccini. La versión que oiremos está interpretada por un coro de niños ("Libera"), dirigidos por Robert Prizeman, procedentes de distintas parroquias londinenses. ¡Que no arañéis demasiado el cielo!










lunes, 3 de enero de 2011

Imágenes de la Sevilla del siglo XVI


Braun y Hogenbert (Año 1572)





Sevilla siempre fue un atractivo para atraer a los viajantes extranjeros de europa. Las siguientes láminas corresponden a los grabados que en el siglo XVI hiciera Hogenbert y editara Braun. El primero está hecho desde las tierras de "Gambogaz" y La Cartuja; el segundo, desde la cornisa del Aljarafe, desde la que se obtenía una perspectiva completa y cercana de Sevilla; y el tercero, desde la zona Este de la ciudad, aproximadamente desde lo que hoy es el populoso barrio de Nervión.
Si aplían la imagen podrán localizar lugares hoy desconocidos para nosotros. Recomiendo que lo hagan, es un ejercicio entretenido, en el cual podrán comprobar cómo ha cambiado la fisonomía sevillana
.






Braun y Hogenbert (Año 1588)







Braun y Hogenbert (Año 1598) 






domingo, 2 de enero de 2011

San Juan de la Cruz: "Canto espiritual"



Heredando la tradición de la poesía islámica que se hacía en las tierras de Al-Andalus -y que aún se sigue haciendo en los países musulmanes-, San Juan de la Cruz -uno de los mayores representantes de la poesía mística del Renacimeinto español- se dirige a Dios en unos términos tan parecidos a como lo haría el amado/a hacia su amada/o, llegando a confundirse su mensaje con el que podría realizar cualquier sufriente enamorado.
La sencillez y hermosura de la poesía de San Juan de la Cruz hace que traspase el terreno meramente religioso y que sea asumible y se identifique con los sentimientos amorosos de cualquier pagano. En definitiva, gran poesía la de este místico español –semejante a la de su contemporánea carmelita, Santa Teresa de Jesús- donde expresa, de la manera más bella y sensual, el gran matrimonio espiritual que mantenía con su gran amor: Jesús.
Si os llega a convencer, os animo a que lo leais completo, merece la pena.


CÁNTICO ESPIRITUAL ENTRE EL ALMA Y CRISTO, SU ESPOSO

“En este poema, San Juan de la Cruz intenta explicar el proceso místico que sigue el alma hasta su unión con Dios. Para ello utiliza una alegoría: la búsqueda del esposo por la esposa, su encuentro y la consumación del acto amoroso. Es un poema erótico bellísimo y San Juan de la Cruz se encarga de decirnos que su significado va más allá de lo que parece a simple vista (la esposa es el alma y el esposo es Cristo); y lo hace en unos largos comentarios en prosa, en los que expresa el sentido de imágenes y metáforas, verso a verso.
La esposa, herida de amor, sale en busca del Amado; pregunta por él a cuantos encuentra en el camino, y marcha como fuera de sí, trastornada de amor, hablando a solas consigo misma y con el Amado ausente. Hasta que, por fin, se encuentran de nuevo y se entregan el uno al otro en la soledad del huerto”.



(Fragmento del poema “La esposa en busca del amado”)

ESPOSA

¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero,
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero.
Que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llegan
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

Mas, ¿cómo perseveras,
oh vida, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes
de lo que del Amado en ti concibes?

¿Por qué, pues has llegado
aqueste corazón, no lo sanaste?
Y pues me lo has robado,
¿por qué así lo dejaste
y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre de ellos
y sólo para ti quiero tenellos.

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor que no se cura
sino con la presencia y la figura.

¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados,
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!

Apártalos, Amado,
Que voy de vuelo.







sábado, 1 de enero de 2011

Año Nuevo, expectativas viejas


Ya estamos en el Año Nuevo. Como todos los anteriores, caeremos en la borrachera de las falsas expectativas.
Unos pretenderán, por enésima vez, dejar de fumar, pero, como siempre, volviendo a caer, a los pocos días, en el amoroso placer del tabaco.
Los afectos a la economía, tratarán que 2011 sea el año donde se cumplan los objetivos materiales de sus vidas; el sueño dorado del imperio monetario que reafirme su existencia, no puede posponerse por más tiempo.
Luego están los místicos, aquellos que cada lunes, cada primero de mes, cada nuevo año tratan de cambiar el alma reconcomida por otra más beatífica, pero como a los fumadores, el valeroso empeño sólo les dura el tiempo de cruzarse con un humano.
También están los pesimistas, esos que confían en que el nuevo año que comienza los deje más cerca de abandonar el mundanal navío donde –sin solicitarlo- lo embarcaron. Este infeliz cuenta sus aciagos días en el mundo como el acreedor cuenta la amortización final de sus deudas a plazo.
Para el final quedan los componentes del gran silencio, los despreocupados, los insensibles, los pasotas, los masocas, los irreductibles, todos aquellos seres vitales que transforman, sin pretenderlo, el curso de la vida, que se levantarán, tranquilamente, por la mañana, tomarán el desayuno si lo tienen, se lavarán la cara, y saldrán a la calle a enfrentarse, un día más, con las obligaciones rutinarias del destino. No le pedirán nada esencial al año, algunos casi ni se han dado cuenta que terminara porque, para ellos, todo es una sucesión de acontecimientos que, por más que insistamos, el hombre no podrá dominar, y muchos menos, cambiarlo.
2011 está por estrenar, pero a todos nos coge algo mas cansados y viejos.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...