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sábado, 21 de agosto de 2010

Calle de Sevilla con encanto


Hermosa palabra para rotular una calle



En esta estrecha y sinuosa calle está la casa (o lo que queda de ella) en la que vivió, Martínez Barrios


Placa en memoria del Presidente de la II República


En esta estrecha y fresca calle, con nombre tan sugestivo, en uno de los espacios más atractivos que nos quedan aún de la Sevilla del pasado, se levanta la casa donde vivió el que un día fuera, entre los años 1945 y 1962, Presidente de la II República Española en el exilio, Diego Martínez Barrio -hijo de padre albañil y madre vendedora de mercado- muerto en Francia y enterrado, treinta y ocho años después de su muerte (año 2000), en Sevilla, en la que pidió descansar algún día eternamente.


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viernes, 20 de agosto de 2010

La rutina en el puerto

El puerto está lleno de colores, formas y olores, que hacen difícil sustraerse a la tentación de eternizarlas. La actividad física, el lenguaje portuario, unido al desconocimiento urbano con el que nos movemos por aquellos sitios atractivos de nuestros veraneos, hacen que nos atraiga lo que sólo es una rutina diaria para los marineros.



Después de la captura, se selecciona el pescado. Es la rutina diaria del puerto.




Hoy ha sido un buen día de pesca: el producto es encajado para subastarlo en la lonja.



Sardinas

Exquisitos boquerones.

(Todas las imágenes han sido captadas en el Puerto de Isla Cristina (Huelva). Espero que los pescadores sepan perdonar nuestras visitas, mientras ellos, pacientemente, trabajan. A todos, Gracias)



jueves, 19 de agosto de 2010

"Románticos de la política"


La política debería ser una actividad al servicio de los ciudadanos, donde la persona que la ejerciera estuviese mínimamente motivada por la vocación, exigencia que, recuerdo, pedíamos que poseyeran curas, profesores y médicos.
No puedo dejar de recordar la triste anécdota que ocurría en los años setenta: aquello que no controlara el partido había que destruirlo. Y sin ningún remordimiento, cual ejército que en su retirada quema cosechas, puentes, casas, etc., con el único fin de que el enemigo no se sirva de ellas, así hacíamos nosotros. En nuestra huída caían toda clase de proyectos, algunos concluidos gracias al gran entusiasmo y esfuerzo que poníamos (me viene a la memoria aquella asociación de vecinos, una de las primeras que se legalizaron en Sevilla, que levantamos con los restos de obras que nos daban, poco a poco, pared tras pared, hasta que estuvo al servicio del vecindario), otros con gran amor y placer (los Comités de Barrios, el grupo de teatro, la revista literaria, etc.), de gran trascendencia personal para algunos.

Los que llegamos a la política a finales de los sesenta, muchos fuimos atraídos por la necesidad de cambio que las circunstancias sociales exigían. Nunca nos consideramos “animales” políticos, por lo tanto, siempre rechazamos cargos directivos en la organización, huyendo de la pasividad burócrata que nos atara a la inactivida política; nuestra actividad organizativa estuvo vinculada en todo momento al trabajo de base. Éramos lo que ya por entonces se denominaba “románticos de la política”, termino que se escupía peyorativamente, cuando querías noquear a un contrincante, y es que, a pesar de las energías que nos consumía el tirano, al personal aún le quedaban fuerzas para apuñalar al adversario.
Los “románticos de la política” eran ciudadanos como tu y yo, currelas de las seis de la mañana, bocadillo en la puerta del tajo para salir pitando a donde el partido te requería, luego dedicación a las labores del barrio, ensayo, más tarde, con el grupo de teatro, encuentro con los responsables de la edición de la revista y rematar sobre la una de la madrugada haciendo pintadas, o bien tirando panfletos o pegando carteles, con lo cual, raro era la noche que llegabas a la cama antes de las tres de la madrugada. Y a las seis, nuevamente a iniciar la misma rueda.
Los “románticos de la política” eran individuos que creían que el país necesitaba un cambio, que la humanidad merecía ser gobernada de manera diferente a como lo había sido hasta entonces, por ello no les pesaba el trabajo que realizaban, ni se quejaban de la escasez de horas que tenía un día y defendieron –hasta el punto lógico de lo defendible- la ideología política que los movilizaba, sin partidismos ni adoctrinamientos, convencidos de que estaban organizados, no en el mejor grupo político –error que mantenían la mayoría de militantes- sino en el menos malo. Este era un principio que salvaba a los “románticos” de no caer en el exclusivismo y les posibilitaba poder tener relaciones “cordiales” con el resto de organizaciones políticas que te eran necesarias para concluir determinados proyectos laborales o del barrio.

No conozco a ninguno de aquellos “románticos” que tenga en la actualidad algún cargo político. Es más, la mayoría forman parte del partido de la abstención. Murió el tirano y los “políticos profesionales” -aquellos que les daba grima tirar octavillas y pegar carteles, o les entraban unas feroces diarreas cuando les comunicabas el día y la hora de la nueva manifestación-, se repartieron los despojos de la gobernación y se inventaron aquella parida engañosa de la transición, aquel vodevil indecente que acabó con la deseada ruptura democrática que gritábamos a los cuatro vientos, aquel amaneramiento de la política que ha dado al traste con todo intento de cambio serio, para llegar a lo que tenemos hoy: una aburrida, despótica, manipuladora, bipartidista democracia que hace vomitar a todo aquel “romántico de las ideas” que mantiene la esperanza de que la política esté al servicio del ciudadano y no como instrumento para envilecer la sociedad. ¿Alguien puede lograr explicarme en qué hemos avanzado con el "cambio"? ¿Podemos estar satisfechos y quedarnos quietecitos en casa, sin hablar, sin quejarnos, padeciendo los gobiernos del PP y del PSOE? ¿Mereció la pena tantos años de cárceles, miedos y muertes?
En cierta ocasión vi escrito sobre una blanca pared –hace tiempo que el graffiti ha sustituido a las pintadas reivindicativas-: “Política, SI, pero sin políticos”. ¿Por qué nos extraña entonces que, encuesta tras encuesta, la casta política sea el tercer problema que ven los ciudadanos? Se marcharon los "románticos" de la política y sólo quedaron los mercaderes del trapicheo, convirtiendo esta noble actividad en un maloliente pozo ciego. Hacen falta en el país políticos con vocación y con un puntito de romanticismo para que marche algo mejor el arte de la gobernación.




miércoles, 18 de agosto de 2010

Marinaleda (Sevilla): Donde las utopías se hacen realidad


No sabía cómo titular el post. Todos los titulares que se me ocurrían daban la impresión de no ajustarse a explicar la experiencia de este pueblo. Entre los más destacados estaba uno similar al de la hermosa película de Robert Redfort, "Un lugar llamado milagro", otro, el de "Marinaleda: Un lugar llamado utopía". Aunque me agradaban, la verdad, no acababan de convencerme, porque, me decía: "En Marinaleda no ha habido ningún milagro; lo que tienen, se lo han ganado a base de lucha y trabajo", y el segundo, "un lugar llamado utopía", tampoco se ajustaba a la realidad, porque, afortunadamente, en este pueblo -desconocido geográficamente por la mayoría de los ciudadanos, incluidos los de Sevilla-, las utopías, gracias a sus gentes, se convierten en bellas realidades. Por lo tanto, al final elegí el que encabeza el texto que, aunque no sea tan lucido y literario, se acoge más a la realidad de los acontecimientos.

Marinaleda es hoy el único pueblo del reino borbónico que cuenta con pleno empleo (igual hay algún otro que yo desconozco; perdonad mi ignorancia), gracias a los terrenos ocupados en los años 80 al Duque del Infantado, uno de los muchos beneficiados del despojo y latrocinio de que fue objeto Andalucía por los invasores castellanos. El problema de la vivienda para los jóvenes y familias necesitadas está resuelto: el Ayuntamiento compra terrenos particulares que luego recalifican y los ofrecen gratis para la edificación de éstas -material de construcción incluido-, con el requisito indispensable de que el futuro adjudicatario trabaje en la edificación de la casa. Tampoco hay problemas de guarderías ni colegios, el orden público está asegurado con la colaboración de sus ciudadanos (Marinaleda no cuenta con policía municipal), está perfectamente equipada en instalaciones deportivas y zonas verdes, etc. Qué más se le puede pedir a un pueblo, donde la gente se moría de hambre y miseria, hace treinta años, y que ahora, gracias a la lucha y la constancia que han sabido mantener las personas que lo habitan, encabezados además por un líder resuelto, idealista, revolucionario, un pensador que creía hacer factible la culminación de la utopía para la mejora de su pueblo,tienen lo que jamás hubiesen imaginado. Ninguna de las dos partes tienen nada que agradecerse, pues Juan Manuel, sin esa gente detrás, nada hubiera logrado, y Marinaleda sin él, estaría como están los demás pueblos de alrededor: votando "socialista" y quitándose las moscas con las manos.

Marinaleda ha demostrado que con lucha (nadie regala nada; es un mal al que nos hemos acostumbrado), perseverancia, esfuerzo, determinación, y una adecuada "dirección", la utopía social no es un imposible.

Marinaleda, ayer.





Marinaleda, hoy.




martes, 17 de agosto de 2010

Más sobre los huertos ecológicos Parque Tamarguillo (Sevilla)

Miembros de la asociación


Hace unos días publicaba un post sobre los huertos instalados en el Parque Tamarguillo (Sevilla), donde, entre las cosas que comentaba, denunciaba el peligro que corría el parque, por la inminente construcción de una autovía de seis carriles (la SE-35) que lo atravesaría completamente por la mitad, destruyendo frágiles ecosistemas que sirven de refugio –dentro de la propia ciudad- a especies de aves de paso que la utilizan para la reproducción y otras, como hábitat permanente, así como arrasar un espacio de incalculable interés histórico (en sus alrededores han sido hallados restos de materiales prehistóricos). Pero dentro de la gravedad que suponen todas estas barbaridades hay una más que también la mencionaba y es la destrucción de 150 huertos que llevan funcionando a pleno rendimiento desde hace más de un año y medio, ocupación y estímulo de más de noventa vecinos que depositan en ellos el tiempo, la ilusión y el esfuerzo que otros, (los políticos), emplean en enriquecerse y destruir lo que está bien hecho. 




Manuel: Presidente provisional



Esta semana he vuelto a visitar el parque y me acerqué a saludar a los agricultores urbanos de estos nuevos huertos en peligro. Las cosas no andan del todo bien. Me comentan que para el próximo diciembre inician las obras de la autovía que yo suponía paralizada por el tema de la crisis, pero se ve que no, que ésta sólo detiene aquello que es un bien social, pero no lo que supone un perjuicio. Se han entrevistado con el delegado de distrito, el cual –en un formidable pase de pecho, propio de políticos profesionales y sin escrúpulos- les ha garantizado la construcción de otros huertos en la bancada del arroyo Tamarguillo, y que estos que están en funcionamiento, no serán destruidos hasta que los prometidos no estén en condiciones de uso. ¿...? Así debería ser, si el mundo se rigiera por la sensatez, pero que me perdonen los horticultores, yo no creo estas fáciles promesas, máxime, cuando a estos antisociales del PSOE sólo les queda en el mangoneo del ayuntamiento, el tiempo que tarde en celebrarse las nuevas elecciones, y menos, después de la historia de incumplimientos que llevan cometidos contra el parque.

Por si no fuese poco –a los perros, todo se les vuelven pulgas-, me informan que han tenido que constituirse en colectivo autónomo, ya que los antiguos gestores de los huertos, los componentes de la Movida Pro Parque del Tamarguillo (revolucionarios de museos que tratan de cambiar el mundo desde una cuenta bancaria y un puesto de funcionario que les garantice su estabilidad económica), les han obligado a autogestionarse, ya que -una vez que se ha
n servido de ellos y de las ilusiones que estos vecinos depositaban en lograr una parcela, para posicionarse en la dirección del parque y su enfrentismo con el ayuntamiento- ahora, cuando la negociación ha acabado y ya no les hace falta para incomodar con manifestaciones callejeras al delegado de distrito, van y les comunican que “son “ilegales”, y que no tiene sentido que ocupen y cultiven unas parcelas que pronto serán destruidas”, por lo tanto, les prohíben la utilización de los aperos agrícolas de los otros huertos y los servicios que hasta entonces les venían prestando. Esta no es más que la perfecta demostración de la táctica “kleenex”: usar y tirar, comportamiento habitual dentro de esta camarilla “salvamundos” que proliferan a la izquierda de la izquierda.


Antonio: Tesorero provisional

Afortunadamente, en las contrariedades, siempre aparecen gente con arrojo y determinación y entre los adjudicatarios de estos huertos salió un grupo de hombres que no aceptan que aquello por lo que llevaban meses peleando –contra los responsables municipales, Confederación del Guadalquivir, la policía a caballo que en más de una ocasión los desalojó, etc.-, se fuera, con mayor facilidad con la que había llegado, y han decidido constituirse en una Asociación de Agricultores ecológicos y Cultural (si se lo permiten, sus intenciones van más allá de lo meramente agrícola y piensan extenderlo también a los social), para lo cual tienen convocada una asamblea para el próximo mes de septiembre, de donde saldrá el definitivo programa de funcionamiento y dirección de este ambicioso proyecto que, si por una vez el ayuntamiento cumple sus promesas, los nuevos adjudicatarios de huertos tienen.

Normas para los riegos



Ahora funcionan de manera autónoma, nadie los ayuda ni financia. Se han visto obligados a comprar herramientas para labrar la tierra, una motobomba para sacar agua del pozo, gasolina para ésta, depósitos para el agua, mangueras para el riego, etc., todo con una cuota mensual que religiosamente pagan cada uno de los parcelistas, sin ninguna subvención, ni oficial ni particular, sin el apoyo significativo de ninguna entidad del distrito ni partido político. Desgraciadamente, el movimiento asociativo cada día interesa menos, excepto en épocas de elecciones, donde todo “quisqui” aparece para hacerse la foto.

Confiemos en que este hermoso proyecto siga adelante y que si la carretera ha de partir el parque en dos y tenga que arrasar los 150 huertos actuales, la promesa del delegado de distrito no caiga en saco roto, y se les construya los nuevos, todo sea por la calidad de vida de sus ciudadanos, por el respeto de las instituciones y para que el futuro se haga más creíble y menos traumático. Este grupo de hombres, por ilusión, por calidad, por tesón, por lo que tienen de valor y emprendedores, se lo merecen. 


Las cuentas claras y a la vista




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lunes, 16 de agosto de 2010

Nuevas viñetas de humor para soportar el día

De nuevo recurro a Vergara que, en su trozo de territorio, en el diario Público.es, ameniza la rutina cotidiana que la clase política profesional proyecta sobre la sensibilidad del ciudadano.







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