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miércoles, 3 de noviembre de 2021

Rafael Lozano: "La otra boca"

 

 


 

 

 

LA OTRA BOCA

 

Por un momento

cerramos los ojos...

Se abrieron

las bocas

y escogieron

lo más dulce

del momento:

 

¡La otra boca!

 

 

(De "Plenitud", 1973, edición no venal) 




 

 

 

 

martes, 26 de octubre de 2021

Rafel Lozano: "Amarte"

 

 


 

 

 

AMARTE 

 

... Y amarte

como se aman

el mar y la playa.

Una ola, un suspiro;

Una ola, una mirada;

Una ola, un abrazo;

Una ola, un te quiero;

Una ola...

 

¡No sé

por qué sueño!   

 

 

(De "Plenitud", 1973, edición no venal)

 

 

 

 

lunes, 18 de octubre de 2021

Rafael Lozano: "Pajarillo"

 


 

 

 

 

 

 

 

PAJARILLO

 

Se nos posó un

pajarillo delante

y los dos

coincidimos en decir:

 

¡Oh, qué bello!

 

Y lo recogimos

A media.

 

 

(De “Plenitud”, 1973, edición no venal)

 

 

 

jueves, 22 de julio de 2021

Rafael Lozano: Frase

 


 

 

 

“No hay que creer lo que dice la gente, y mucho menos lo que digan curas y políticos”.

 

 

 

 

jueves, 15 de julio de 2021

Rafel Lozano: "Vacía"


 

 

 

 

          VACÍA

 

     Vacía

      que está mi casa.

 

       Sin jardín,

       sin puertas,

       sin  ventanas.

  

       (De "Plenitud", edición no venal, 1973)

 

 

 

martes, 6 de julio de 2021

Rafael Lozano: "Llanto roto"

 


 

 

 

LLANTO ROTO

 

Llanto roto, 

No vacío.

 

Llanto pasado,

no marchito.

 

Hombre solo,

No perdido.

 

Brazo quieto,

No herido.

 

(De "Plenitud", 1973, edición no venal)

 

 

 

 

 

miércoles, 9 de junio de 2021

Rafael Lozano: "La chimenea ardía"


 

 


 

La chimenea ardía.

La alcoba me olía

toda ella,

a invierno profundo,

a distancias...

 

...Y era tan raro:

¡Debería oler a humo!

 

(De "Plenitud", 1973, edición no venal)

 

 

 

viernes, 28 de mayo de 2021

Rafael Lozano: "¡Estamos tan solos..!"


 

 

         

¡Estamos tan solos..!

Lo mismo:

Tú por mí,

yo contigo.

 

¡Estamos tan solos..!

Como siempre:

Mucho miedo,

mucha gente.

 

(De "Plenitud", 1973, edición no venal)

 

 

 

 

 

viernes, 12 de junio de 2015

Rafael Lozano: "El enigma de la muerte"




Obra de  Gustav Klimt









EL ENIGMA DE LA MUERTE

 
¿Has visto alguna vez
el rostro de la muerte?
Yo he dormido junto a ella,
en una cama llena de algodones rojos.
En determinadas ocasiones
me la encontraba por los pasillos,
o sentada en el sofá
leyendo, tranquilamente el periódico.

¿Sabías que a la muerte le gustan las bellas escenas
y que a veces lagrimea de emoción
cuando expira alguna de sus víctimas?
Yo la he visto componer poemas,
dibujar suspiros,
y, por la noche, cuando las penas abruman,
mirar las estrellas.

Es extraña la muerte,
nadie la conoce afondo,
es como una metáfora perfecta
que se pierde en el espacio.
Triste experiencia la de aquellos
que quisieron descifrarla:
a esta señora le encanta el misterio.











viernes, 17 de abril de 2015

Rafael Lozano: "Amor y primavera"













AMOR Y PRIMAVERA



Hoy me he levantado queriéndote un poco más que cuando me fui a la cama. ¿Será por ese tierno amor que te profeso, o, tal vez sea, por esas majestuosas flores que engalanan la radiante primavera que te rodea?









miércoles, 18 de marzo de 2015

Rafael Lozano: "Antes de ti no había nada"




Pintura de Vincent van Gogh





ANTES DE TI NO HABÍA NADA




Antes de que tu vinieras
no existía el mundo.
Todo era una masa amorfa
donde el rey del universo
era el invierno.

No había bocas,
ni besos,
ni gemidos,
ni uñas,
ni abrazos.

Antes de que tu nacieras
-quiero decir,
antes de que tu fueras-,
todo estaba muerto.
No había flores en las miradas,
ni gotas en los aguaceros,
 los pájaros no cantaban,
el sol
era un quinquel sin petróleo,
y el amor
el difuso laberinto 
donde quedábamos atrapados.

Todo era silencio,
vacíos,
miedos,
precipicios...
Hasta que apareciste tú.
Entonces el universo se aquietó,
tomó forma definitiva,
y desde entonces
puedo mirar al frente
sin que me duela el costado.

 





sábado, 21 de febrero de 2015

Rafael Lozano: "Planos" (Microrrelato)





Pintura de Vicent van Gogh





Planos



Sus ojos aún tienen las huellas que ha dejado el nocturno sueño. El pelo, de bucles rubios, cae sobre la arrugada frente y le oculta  las diminutas orejas; sobre los labios, el fuerte frío de invierno ha marcado pequeñas grietas verticales que hacen dificultosa la articulación de la boca a esta temprana hora. 
Así es el aspecto que todas las mañanas recibe  a Miguel al despertar del reparador sueño. Pronto levantará la mirada en dirección a la ventana  para hacer el rutinario reconocimiento del tiempo: esta noche ha llovido y la calle se encuentra embarrada y con algunas lagunas al fondo. Las paredes de las casas que, desde su posición,  consigue ver, chorrean humedad y por la danza continua que mantienen los árboles, deduce que sopla un fuerte viento. Automáticamente, se incorpora del borde de la cama donde se encontraba sentado, se aproxima lentamente a la ventana, descorre el pestillo, abre las hojas acristaladas y asoma la despeinada cabeza haciendo una breve inspección del cielo;  los nubarrones grises que ferozmente  ocultan el disco dorado presagian que el nuevo día será malo: hoy tendrá   que volver a cargar nuevamente con el paraguas y el chubasquero.








viernes, 6 de febrero de 2015

Rafael Lozano: "En brazos de ella"




Obra de Edvard Münch





En brazos de ella


Después de tanto pelear y reírme de la muerte,
heme aquí, al final, en brazos de ella.

¡Haz de mí lo que te plazca!











domingo, 18 de enero de 2015

Rafael Lozano: "Soledad"




Obra de Alexander Mann





Soledad



Antes no te importaba.
Desdeñabas mi existencia
como el niño lo hace con el juguete viejo,
ni preguntabas si había comido,  
o si en mi soledad sentía algo de frío,
o qué miedos rondaban mis sueños,
si alguna espina en el alma me aquejaba, 
o si tenía donde caerme muerto...

¿Y ahora pretendes que te diga
dónde se pudre mi cuerpo?







 

martes, 13 de enero de 2015

Rafael Lozano: "Alpinismo" (Microrrelato)











Alpinismo


Desde que entendí que morir entre tus piernas producía los mismos efectos positivos que escalar una empinada cima, decidí reconvertirme en un empedernido alpinista del sexo.









viernes, 4 de julio de 2014

Rafael Lozano: "Aforismos" (3)










Aforismos (3)


  • Si la desilusión matara, pocas serían las personas que seguirían vivas.
  • Nos creemos ya de vuelta cuando aún no hemos emprendido el camino.
  • La diferencia entre vivir y ser vivido sólo es cuestión de interpretación y semántica .
  • En este mundo enloquecido, el loco es la única persona cuerda.
  • Las rayas de las fronteras, son el hambre. Los puntos, las balas con las que alimentan a los estómagos vacíos.
  • ¿Queda algo a la vuelta de una esquina?
  • El camino más corto entre dos puntos es la línea recta, aunque nada se dice de si es el más válido.





viernes, 27 de junio de 2014

Rafael Lozano: "Llovía"











Llovía



Llovía.
Tras el vaho de los cristales
un fuerte aguacero inundaba mi vida.

No sabría precisar si hacía frío o no,
si era la noche o era el día.
Sólo sé que llovía.
Y que cuando abrí mi corazón
tú estabas allí,
tumbada junto a mi agonía.

Llovía.
Y era el sol y también era la luna.
Pero mi pecho estaba seco.








viernes, 13 de junio de 2014

Rafael Lozano: "Inventando al hombre nuevo"



Obra de Mirta Narosky






Inventando al hombre nuevo




¿Dónde estoy? ¿Entro o salgo, me muevo o me ubico?
No sé quedarme quieto, haga lo que haga, siempre me dirijo a ningún sitio.
¿Qué digo? ¿Me piensan o existo?
¿Cuál es la diferencia entre vivir y ser vivido?
¿Cuál la de atrapar el espacio o ser arrollado por él mismo?
¿Vivimos el tiempo, o, tal vez, es éste el que nos transcurre?
En el mundo de los majaras, el loco es el más cuerdo. Está claro. O al menos, ellos no tratan de justificar su osadía.
Pero en el mundo de los hombres, el más coherente es la mascota de compañía. ¡Siempre dando a cambio de nada! Todo el rato mirando la sonrisa boba de tu tristeza.
Nos creemos de vuelta, cuando aún ni siquiera hemos emprendido el camino.
Somos lentos, perezosos y esquivos.
No tenemos salida. De nada sirvió la destrucción de Sodoma y Gomorra.
De nada sirvieron las plagas. De nada sirvió el diluvio.
Seguimos padeciendo las mismas carencias.
El hombre se autodestruye. El mundo se autoaniquila.
¿Qué queda más allá de la esquina?
¿Hay algo por lo que merezcamos ser salvados?
Nosotros mismos ponemos barreras a nuestras ilusiones.
Hacemos calendarios engañosos que nos sirven para nada.
Marcamos el tiempo, con falsas estaciones donde nadie se baja.
Inventamos absurdos relojes, inservibles calendarios, que a nadie convencen, con el enfermizo afán de aprisionar en ellos a los querubines juguetones.
Disfrutamos, trazando fronteras sobre imaginativos países: Raya, punto, raya, punto... Desolación para los hombres.
Las rayas son el hambre. Los puntos, las balas que disparan los fusiles.
Con las fronteras –igual que ocurre con las puertas-, pensamos que nos protegemos, cuando lo único que hacemos es levantar una barrera de odio.
¿Queda algo al volver la esquina?
De verdad, ¿existe alguna razón por la que merezcamos ser salvados?
¿Habrá un dios tan generoso que pueda aceptar nuestra maldad y nuestra agria soberbia?
Me atemorizan los santones, los profetas, los tímidos, los callados, los “buenos”. Son un eufemismo, un pozo ciego donde se acumula la bilis que más tarde vuelcan sobre los demás.
Prefiero los “golfos”, los estigmatizados, los rebeldes, los incomprendidos, y también los locos. Al menos, estos no ocultan su maldad tras un halo de inocencia.
Me siento más cómodo entre ellos. Tienes la impresión de que nunca traicionan y que cuando atacan, lo hacen de frente.
Reivindico a Lord Byron, Jean Genet, Céline, Sartre, Henry Miller o Cortázar en la lectura. 
Giuseppe Arcimboldo, Murillo, Picasso, Van Gogh o Goya en la pintura. 
Erik Satie, Mahler, Arvo Pärt, Jan Garbarek, Ian Anderson o Dylan en la música. 
Y a Chaplin, Lars Von Trier, Michel Haneke, los Monty Python o Michael Moore en el cine.
Me atrae su abismo. Ellos están lejos de la compresión de los iconoclastas y de los academicistas.
Pero lo que más rechazo produce es su atrevimiento a la transgresión, su ingenio, su manera de innovar, el descaro infrigido de adelantarse al tiempo y a ellos.

Golfos, asexuales, apóstatas de lo establecido, transformadores, visionarios, idealistas, transgresores, románticos de las causas perdidas, son los que perfilan y hacen avanzar el mundo. Sin ellos –aunque a muchos les cueste aceptarlo-, el hombre aún caminaría encorvado y con taparrabos.
Mientras, el resto se escuda en la torre de sus mentiras.
Hablan de absurdos conceptos, como el de reinventarse, pero esto no es más que una falacia para huir de la realidad que les atosiga.
Quieren creer que con el cambio de año -que ellos han inventado-, es posible que surja un hombre nuevo, allí donde no hay un terreno abonado.
Quieren pensar que el mundo será distinto, sólo por el mero hecho de desearlo.
Por unos segundos creen en la utopía del hombre nuevo, aunque ninguno haya cuidado de regar el platón de los deseos.
No sé qué hago aquí.
Sigo teniendo mis dudas de si salgo o si entro.
¿A quién se le ocurrió hacernos tan diferentes y meternos en un mismo planeta?
¿Por qué no se ideó pequeños asteroides donde colocar en uno a todos los locos, en otro, a los endemoniados, en el siguiente, a los engañados, en el de más allá, a los serviles, cercano a éste, el de los rastreros, y en dos más alejados, uno donde sueñen los visionarios y otro para que idealicen los utópicos?

No tenemos escapatoria, a no ser que nos pongamos en marcha e inventemos -de verdad, sin más excusas ni dilaciones-, al hombre nuevo, ese hombre real que nos impulse a movernos.




 







miércoles, 28 de mayo de 2014

Rafael Lozano: "Espejos" (Microrrelato)




 Obra de Félix Murillo




Espejos
 


No hay nada que irrite más que mirarse en el espejo. Quizás sea porque son de las pocas cosas que se resisten a doblegarse ante nosotros. Por eso, siempre que la ocasión me lo permite, entro en el aseo con la luz apagada, es la única manera de evitarlos. El problema es que como a mi mujer le gusta tenerlos colgados por todas partes de la vivienda, no me ha quedado más remedio que tapiar  las ventanas de la casa, así es que, con el paso de los años,  noto que cada vez parpadeo menos y que las aberturas de los ojos se me han cerrado. Ahora soy feliz porque, aunque ciego, esquivo, sin ningún temor, la presencia de estos enemigos tan indiscretos.














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