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martes, 29 de abril de 2014

Ruta IX: El Talenque-Valdelarco




Agua, piedra, trinar de pájaros y una espesa vegetación, son los elementos que caracterizan a este hermoso recorrido





Ruta IX: El Talenque-Valdelarco


Trazado: Lineal
Distancia: 6 km. ida y vuelta
Duración: 2 horas
Altura máxima: 657 m.
Altura mínima:  572 m.
Desnivel:  85 m.
Dificultad: Baja


 
Caminando hacia Valdelarco, nuestro primer destino




Este es un sendero que transita por el viejo camino que comunicaba las poblaciones de Navahermosa  y Valdelarco.
El recorrido es  corto y fácil, pero lleno de atractivos visuales, debido al entorno paisajístico y ambiental por el que transcurre. El agua será el elemento principal en todo el trayecto, unido a la gran masa vegetal que lo cubre y tapiza: castaños, alcornoques, encinas, pinos, sauces, chopos, madroños, perales, cerezos, junto con algunas higueras y nogales, darán sombra y frescor a nuestro paseo. Bajo el bosque de galería por el que se precipita el arroyo, el suelo está cubierto de una espesa alfombra de helechos, ranúnculos, zarzas, juncos, clavellinas de roca y berros. Los laterales soleados del camino están tomados por hermosos macizos de adelfas, aulagas y jaras, que colorean el paisaje, mientras que las hiedras y los tomatillos del diablo pueblan los muros de piedras que separan las propiedades.  



El recorrido parte de la zona noreste de El Talenque




Comienza en El Talenque, un área recreativa próxima a Navahermosa, y discurre a través de un encajonado barranco por el que se desliza un refrescante arroyo que nos ha de acompañar –unas veces por la derecha, otras por la izquierda-, hasta una empinada y empedrada cuesta que nos llevará a las huertas próximas a Valdelarco.

Hasta aquí no tendremos ninguna dificultad para orientarnos -sólo basta seguir el camino empedrado y observar las señales que encontraremos-. Una vez llegado a este punto tenemos dos opciones para entrar al pueblo:

1. Seguir de frente, ya convertido éste en pista, rodeando las huertas por el este, que se cruza con los caminos a Hinojales y Cortelazor.

2. O tomar el de la izquierda (es el que recomiendo), pegado a la loma de la montaña, que transita por un bosque de castaños y que nos llevará a otro lugar delicioso del camino (“La fuente de las Alberquillas”), en el que podremos hacer un alto y refrescarnos, antes de llegar a Valdelarco, en el cual entraremos por una estrecha y sombría calle en la que sus casas están semiderruidas.

Comentar de paso que Valdelarco está enclavado en uno de los parajes más bellos de la sierra de Huelva, y que su caserío ha declarado Bien de Interés Cultural, como elemento singular del patrimonio histórico andaluz.

El regreso será el mismo. Como alternativa, la salida del pueblo se puede realizar por el camino contrario que utilizamos para entrar.


El agua, los helechos, hiedras, madroños, juncos, etc, serán nuestros compañeros de viaje


La abundante sombra y la intensa humedad crean un microclima específico que hacen posible realizar este camino aún en época estival


Hermoso macizo de Aulagas


Suelo tapizado de soberbios helechos


Durante el recorrido hay que ir sorteando el arroyo que, travieso, se cruza una y otra vez en el camino


Chopera


El bosque de galería y la gran cantidad de agua que encontramos en el trayecto, posibilitan transitar aún en días de fuerte calor


Nuevo cambio de orientación del arroyo


Cercano a Valdelarco, el bosque de castaños, salidos de su ivernación, nos recibe


Área de descanso, bajo una vieja  y soberbia higuera, en la zona de la Fuente de las Alberquillas


Fuente de agua potable de las Alberquillas


Desde lejos, ya vislumbramos nuestro destino: Valdelarco


Valdelarco: donde aún se puede soñar con el pasado




 



martes, 15 de abril de 2014

Ruta VIII: Aracena-Corteconcepción





Las huertas son el rasgo predominante de este recorrido





Ruta VIII: Aracena-Corteconcepción



Trazado: Lineal
Distancia: 9 km. ida y vuelta
Duración: 2 horas y media
Altura máxima: 660 m.
Altura mínima: 540 m.
Desnivel: 120 m.
Dificultad: Baja



 Entorno paradisíaco


La gran belleza de este recorrido se disfruta más si lo hacemos en primavera, época en la que recobra vida la vegetación que hasta este mismo instante se encontraba adormecida.
Gran parte del mismo transcurre por un valle regado por decenas de arroyuelos y manantiales que se recogen en el coqueto Arroyo de Fuente del Rey, y que a través de lievas llevan estas cristalinas aguas a las muchas huertas que dibujan el paisaje. El sendero está sembrado de bosquetes de alcornoques, encinas, castaños, olivos, árboles frutales, álamos negros, chopos... y una vegetación –en algunos tramos, de galería- que sombrea gran parte del recorrido, en el que cabe destacar lentiscos, madroños, madreselvas, jaras, cornicabras, cantuesos, hinojos. 


 Frutal en plena explosión floral


Detalle de la floración


En las cercanías del arroyo encontraremos berros, hierba carmín, helechos, ortigas, menta, y un refrescante bosque de galería que acompaña al arroyo hasta fundirse con las aguas del embalse.


 Hermoso bosque de galería que acompaña al arroyo hasta el embalse



  Inicio del recorrido


Para llegar a él cogeremos la carretera que va desde Aracena a Carboneras y a 500 metros aproximadamente encontraremos el inicio. El coche es preferible dejarlo en este punto, bastante destrozo arquitectónico y paisajístico han cometido ya los propietarios de las fincas, los cuales no han tenido el mínimo reparo en cementar parte de mismo, acabando con los restos de la hermosa calzada que unía a estas dos localidades. 


 Pequeño altar en el camino a la virgen del Carmen


Partimos de una altura de 660 m. Desde aquí –primer tramo–, siempre bajando, iremos en línea recta hasta llegar al arroyo (descendemos a 540 m.), donde cruzaremos el mismo y comenzaremos a subir –segundo tramo, en el que aún se conservan importantes restos de la antigua calzada-, buscando ya las primeras vistas de Corteconcepción (580 m.) 



Manantial donde nace el arroyo Fuente del Rey



 Refrescante cascada poco antes de llegar al vado del arroyo


Vado para cruzar el arroyo



Tras cruzar el arroyo, nos encontramos con la parte "virgen" del sendero en el que aún perduran restos de la antigua calzada



 Trayecto del camino donde podemos caminar bajo la protección de la vegetación en galería



La mañana estaba totalmente clara, pero la incidencia de la alta temperatura sobre las aguas del pantano levantaron un mar de nubes 





Cuanto más nos acercábamos a Corteconcepción, más persistentes se hacían las nubes 


 Indicador en el cruce de caminos Carboneras-Corteconcepción

 


Una vez en esta localidad podemos visitar su iglesia de estilo gótico-mudéjar, y presenciar desde el mirador cercano a ella  –si las nubes nos lo permiten-, las aguas del embalse de Aracena que almacena las aguas que quitan la sed de los habitantes de Sevilla.



Iglesia de la Concepción 


Mirador desde donde se puede ver el embalse de Aracena, cuando sus majestades las nubes lo permiten
 

El regreso lo haremos por el mismo camino. Es recomendable detenerse a mirar las hermosas vistas que el trayecto nos ofrece, y recrearse en el gratificante paraje (cascada incluida) cercano al vado del arroyo.  



Y este es un inesperado compañero de viaje que nos acompañó gran parte del camino










martes, 19 de febrero de 2013

Ruta VII: Fuenteheridos-Fuenteheridos




Vista de Fuenteheridos al final del recorrido



Ruta VII: Fuenteheridos-Fuenteheridos




 Máxima altura: 816 metros

Trazado: Circular

Distancia: 10 kilómetros

Tiempo estimado: 3 horas (incluida alguna que otra parada)

Desnivel: 215 metros

Dificultad: media 




Desvío señalizado en el primer cruce; nosotros cogeremos el de la izquierda, dirección  Galaroza





El recorrido se inicia en las afueras del pueblo de Fuenteheridos (Huelva), concretamente en la carretera que une esta localidad con El Castaño del Robledo, lugar donde arranca el viejo camino de Galaroza,  y por el que transitaremos gran parte del mismo.




Antiguo camino de Galaroza




Partimos desde una altura de 748 metros. Nada más comenzar el trayecto iremos bajando paulatinamente hasta alcanzar la cota más baja, que la encontraremos cuando hayamos caminado aproximadamente tres kilómetros, justo al cruzar el puente del arroyo del Barranco del Aliso, donde poco más adelante tendremos la precaución de abandonar el camino de Galaroza para girar a la izquierda y encaminarnos hacia la Cuesta de la Cruz del Pobre, por la que iremos tomando altura, poco a poco, hasta encontrarnos de nuevo con  la carretera Fuenteheridos-El Castaño, donde ya habremos recorrido seis kilómetros y ascendido hasta los 800 metros.




Puente sobre el arroyo del Barranco del Aliso





Una vez en este punto, cruzaremos la carretera y nos encontraremos un camino de cemento que los que hicieron el anterior recorrido, “Rodeo al Cerro del Castaño” recordarán. Por él transitaremos un kilómetro y medio aproximadamente, llevando a nuestra derecha la majestuosa vista de la cumbre del Cerro del Castaño, hasta llegar al primer cruce de caminos: nosotros elegiremos el de la izquierda, el de enfrente nos lleva dirección Alájar. En este punto ya hemos recorrido siete kilómetros y estamos a una altura de 816 metros. Desde aquí hasta el final, el recorrido no tiene dificultad, sólo un pequeño repecho en el kilómetro 9, hasta que de pronto, en un giro a la izquierda, nos encontramos con una hermosa estampa del pueblo de Fuenteheridos, desde donde descenderemos lentamente hasta  la carretera y pondremos fin a nuestro paseo, no sin antes visitar la población: es uno de los pueblos más bellos y originales, por su arquitectura civil, de la sierra de Huelva.



 Último tramo del recorrido. Al fondo se puede apreciar la cumbre del Cerro del Castaño que ya hemos dejado atrás hace un par de kilómetros



El recorrido no entraña ninguna dificultad y es recomendable, incluso para niños (el único obstáculo podría ser la longitud), puesto que transita en su mayor parte por caminos bien habilitados. Este discurre generalmente entre castaños, aunque al principio de él se localizan algunos bosquetes de robles y, más adelante, bastantes alcornoques, pinos, quejigos, álamos, alisos y olivos, así como madroños, cornicabras, hiedras, torvisco, helechos, etc. Se puede hacer en cualquier estación, ya que cada una debe añadirle una decoración vegetal distinta; nosotros la hemos hecho en invierno y, la verdad, no creo que sea la más recomendable, la naturaleza está como muerta y el tono que más abunda es el ocre, dando una sensación bastante anodina al paseo y a las fotografías que puedan tomarse, y si además tenéis la mala suerte de que os toca un día  nublado como a nosotros, la parte visual pierde bastante. Yo recomiendo hacerlo en primavera u otoño, fecha esta última en la que contemplaremos los castaños repletos de erizos. 




 Fuente de la Teja, poco antes de abandonar el camino principal y coger el que se encamina hacia la Cuesta de la Cruz del Pobre
















lunes, 10 de diciembre de 2012

Ruta VI: Rodeo y subida al cerro del Castaño



 Panorámica tomada desde la cumbre del cerro del Castaño. Al fondo se vislumbra el pueblo y el castillo de Cortegana. El día amenzaba con fuertes tormentas, pero al final nos escapamos.




Rodeo y subida al cerro del Castaño


Altura: 969 metros.

Trazado: Circular

Distancia: 6 kilómetros, incluida la subida.

Tiempo estimado: 3 horas.

Desnivel: El rodeo al cerro tiene un desnivel de 115 metros; con la subida al mismo se dispara a los 180 metros.

Dificultad: Si sólo realizamos el rodeo, la dificultad es baja; en cambio, si elegimos subir a la cumbre, ésta aumenta, sobre todo en el último tramo, así que no estaría mal calificarla como de media-alta.




Inicio del recorrido en la parte alta del pueblo



El cerro del Castaño es la segunda altura de la provincia de Huelva, sólo superado por Los Bonales, de 1.105 metros, compartido por la zona norte con la provincia de Badajoz. 
Hay varios puntos de salida para este recorrido. El que nosotros elegimos comienza en la parte alta del bello pueblo de Castaño del Robledo, al final de la calle Arias Montano, inicio del antiguo Camino Real que comunicaba esta localidad con el Calabacino y Alájar.



 Recorrido mágico entre una verdadera selva



 Trayecto empedrado que formaba parte del camino Real que unía esta localidad con El Calabacino y Alájar

El primer tramo del camino discurre por un sendero casi mágico, empedrado y sombrío, por el que intuimos la presencia de elfos, gnomos, náyades, sílfides y hadas, entre un poblado bosque  en el que está representada la mayoría de las especies vegetales y arbóreas del parque (castaños, encinas, alcornoques, robles melojos, pinos Flandes, madroños, majuelos, zarzaparrillas, helechos, madreselvas, lentiscos, hiedras, zarzas, etc., una verdadera selva), pero entre todos destaca el majestuoso Quejigo (roble autóctono andaluz que antaño cubría la mayor parte de estas cumbres), reliquia histórica de nuestro pasado que puede alcanzar los 20 metros de altura, hasta 2 metros de diámetro el tronco, y un perímetro de la copa de 15 metros. 



 Magnífico ejemplar de Quejigo en un inmejorable estado de salud

Después de un empinado trayecto el sendero gira a la derecha y se abre, coincidiendo con una pista, dando paso a un extenso bosque de castaños que los invasores gallegos, astures y leoneses introdujeron, destruyendo el bosque autóctono; más arriba, encontraños los quejigos, y en la parte superior del cerro, el bosque melojar, pero será el primero -el castaño- el que nos acompañe en la mayor parte de nuestro trayecto.



 Bosque de castaños, aún con erizos en sus ramas

 
Pronto encontraremos una bifurcación: el camino de frente nos lleva al Calabacino y Alájar, nosotros elegiremos el de la izquierda hasta llegar al puerto de Galaroza, donde encontraremos otra bifurcación; nuevamente cogeremos el camino de la izquierda (el de la derecha nos lleva a la Peña de Arias Montano), hasta llegar a la Fuente el Nogal, donde proseguimos por el camino de la izquierda (el de la derecha va a Fuenteheridos).
 

 Tipo de sendero que llevaremos durante todo el rodeo

Unos cien metros más adelante encontraremos el cortijo Las Notarias. Desde aquí hemos emprendido la subida al cerro del Castaño, ya que para llegar al mismo no hay ningún sendero determinado, de ahí que nosotros hayamos elegido éste que nos parece más cómodo. Es un recorrido recto hasta la cima, sin grandes pendientes ni complicaciones, y además se hace en poco tiempo.  


 Bosque de robles melojos



A la mitad de la subida, el bosque de castaños desaparece y es sustituido por un tupido y bien conservado melojar, reliquia  de la antigua flora autóctona del lugar y de incalculable valor, junto a otros especimenes de quercus que salteados por la zona dan una nota de belleza al lugar. El suelo está cubierto de pizarras fracturadas y sólo más en la cumbre aparecen restos de rocas compactas.



 Punto geodésico del cerro del Castaño

Una vez que hemos conseguido subir, haber disfrutado con las vistas que desde el lugar se pueden contemplar y  hecho las fotos de rigor, volveremos al camino inicial, emprendiendo el regreso al punto de partida, camino que en un corto  tramo  discurre peligrosamente por la carretera que comunica El Castaño y Fuenteheridos.



 Nueva panorámica desde la cumbre




Otra imagen del melojar que acoge el cerro y de un solitario "Cornicabra" (Pistacia Terebinthus) que hermosea el primer plano de la fotografía.

 
Para finalizar, una vez en el pueblo, es recomendable darse un paseo por el mismo y visitar sus dos iglesias (una de ellas inacabada), y las solariegas y originales casas que encontraremos por sus calles.   



Iglesia inacabada del Castaño del Robledo












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