Federico García Lorca: "Vuelta de paseo"
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*VUELTA DE PASEO*
Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cab...
La vida que hemos creado no es más que la continuación de una rutina que nos tiene esclavizados. Acostumbrados como estamos desde nuestra más tierna infancia a deslizarnos por los raíles de la comodidad eterna, siempre vamos dejando para más tarde todo aquelloque solo puede hacerse en ese preciso instante.
Posponemos para otra ocasión atarnos el cordón del zapato que se nos ha soltado. También la sonrisa para quien tenemos al lado. Aplazamos la visita de aquel soñado lugar que tanto nos seduce. O, sencillamente, plantarnos una tarde de primavera en el banco de un parque y presenciar el cielo azul, lleno de algodones blancos, violado por el ir y venir constante de los aviones.
¿Está -como algunos opinan-, escrito nuestro destino y, hagamos lo que hagamos, el resultado siempre será el mismo?
¿O solo es una invención de los que llevan rematadamente mal, haber superado el neardental?
¿Qué habría ocurrido en la vida de uno si hubiesemos actuado de manera contraria a como lo hicimos?
Siempre nos quedará la duda.
El vídeo es un corto dirigido por Aitor Uribarri (director, guionista y director de fotografía), titulado "Quizás". Nos plantea uno de los posibles casos.
Ficha técnica: Guión y dirección: Aitor Uribarri Reparto: Clara Macías, Luis Bahillo Fotografía: Kike Villarino, Aitor Uribarri
Pixar sigue potenciando su talento y premiando a aquellos que parecen haber destacado en su promoción. Tal es el caso de Enrico Casarosa, prestigioso ilustrador y animador desde hace más de diez años, entre cuyos créditos se encuentran "Ice Age", "Ratatouille" o "Up", tres largometrajes de calidad contrastada para los que realizó los storyboards, elemento clave para la realización de una película de animación. Con "La Luna", Casarosa pasó de la teoría a la práctica, y de qué manera, pues tras su presentación en Annecy en 2011 obtuvo grandes elogios, sin contar con su nominación a los Annie y a los Oscar en la categoría "mejor cortometraje". En 2012 se estrenará en cines comercialmente junto a la esperada nueva producción del estudio, "Brave", pero vaya por delante que el trabajo merece la pena incluso por si mismo. Porque en "La Luna" volvemos a encontrarnos con la mejor cara de Pixar (lejos de secuelas innecesarias), una historia original cimentada en el conocimiento, el despertar de la curiosidad. Casarosa explicaba en una entrevista cómo los consejos de John Lasseter le habían dado algunas de las claves para abordar la narración de esta historia que trata sobre un niño que sale con su padre y su abuelo al mar, subido a una barca, para llevar a cabo una actividad que inicialmente permanece en secreto (si bien el título del corto oculta la clave).
La candidez con la que Casarosa aborda el relato es lo que lo hace alzarse, encontrándose el cortometraje en un término medio entre la candidez y el sentimiento de "Parcialmente nublado" y la inteligencia y desparpajo de "Noche y día". Decir que es mejor o peor que éstos es un ejercicio estéril porque cuando se habla de Pixar la calidad se da por supuesta y son sólo pequeños matices los que nos hacen optar por unas piezas u otras. En sus seis minutos de duración asistimos a un ritual de iniciación, moldeado por un apartado técnico de órdago (cómo no) y envuelto en unas hermosísimas composiciones de Michael Giacchino. No es exagerado decir que sin este gran trabajo por parte del venerado músico el corto sería bastante menos efectivo pero por suerte todo forma parte de un global y encontramos así, en "La Luna", otro pequeño cuento para atesorar con el inconfundible sello Pixar, una joyita que precederá a una película que, esperemos, esté a la altura de la leyenda de su estudio.
Hay
ocasiones en las que un buen trabajo se huele de lejos. En mi caso, cuando vi
las primeras imágenes de este cortometraje, tuve la certeza absoluta de que me
enamoraría de él en cuanto tuviera la oportunidad de echarle un vistazo. Por
suerte, era solamente cuestión de tiempo, pues había una fecha clara. Sólo tenía
que esperar pacientemente, ya que contaba con otra certeza: sabía que vería el
corto. No se puede decir lo mismo del protagonista de esta pequeña gran obra. Él
también se enamoró a primera vista y, sin embargo, no contó con la segunda
certeza. En estos tiempos tan saturados, se agradece ver de vez en cuando una
pieza que toma un leve riesgo, que se distancia de las agobiantes modas
transitorias dentro de nuestro mundo. Ciertamente, la historia puede resultar
familiar, incluso una versión fantasiosa de "Signs", otro corto muy
recomendable. Pero son muchos los elementos que catalogan este trabajo de
excelente:
El esmero artístico es colosal.
Aplicar la fusión del 2D y el
3D es algo que se ha hecho en algunas ocasiones, pero jamás para dotar de tanta
belleza al conjunto.
El diseño de los personajes, clásico, nos recuerda a la
Disney de los años 50 y 60 pero, sin embargo, posee un aura de novedad
indescriptible gracias a una animación espectacular, una fotografía preciosa que
usa con sabiduría la luz y el color para transmitir emociones.
Y es que lo que
aquí cuentan son las emociones. La historia, adecuadamente situada en mitad del
siglo XX, nos presenta una ciudad americana con todas sus gentes adormecidas por
sus varios objetivos rutinarios, siempre grises y callados. El lirismo se hace
patente cuando, entre toda esa maraña de días normales, hay un pequeño y mutuo
acto de pasión que se escapa de todo control. Ese acto, llevado a cabo por dos
jóvenes que se enamoran e intentan reencontrarse, significó para mí una visión
aún más amplia de lo que es, de hecho, el día a día en nuestros días, en todo el
mundo. Cada día hay un reducido grupo de personas que viven un momento
mágico que les cambia la vida. Eso está sucediendo ahora. Un día, sin que puedas
predecirlo o controlarlo, llegará a ti ese momento. En una sociedad que busca y
anhela el control y el orden, se nos olvida que, en realidad, todos buscamos
aquello que jamás podremos controlar o predecir: el amor.
(Crítica: Keidan, extraida de Filmaffinity)
(Después de la prohibición de Disney, este es el único vídeo "decente" que he podido colocar. La imagen doble no es efecto de la "cogorza".)
El
Goya 2013 al mejor Cortometraje de Ficción ha recaído sobre la cinta “Aquel
no era yo”, escrito y dirigido por Esteban Crespo, en el que nos cuenta la archiconocida ytriste
historia de la utilización infantil en los "juegos de guerra" que se practica en esa abandonada África. La cinta cuenta con una inmejorable fotografía y unos medios técnicos envidiables, pero le perjudica su excesivo metraje, así como el premeditado discurso efectista que la hace pococreíble.
No
seré yo quien discuta el premio, pero para mí hay unoentre los finalistas que me atrae
considerablemente, se trata de “La boda”, una cinta ceñida a los cánones
más estrictos de lo que debiera ser un corto, y también, con un considerable
mensaje social.
En
él, la protagonista –Mirta-, es una cubana que vive y trabaja en Madrid,
habiendo tenido que dejar en la isla a su familia. El día de la boda de su
hija, a Mirta se le cruzan en el camino todo tipo de visicitudes que dificultan
la asistencia a la misma.
Es
un acertado relato sobre el desarraigo y las condiciones de vida que deben
soportar las personas que han debido abandonar su país para buscarse las
habichuelas. Hermoso corto en el que sus protagonistas tienen un papel
destacado en el éxito del mismo y que ha llegado a los Goya después de haber
recibido más de cincuenta premios en festivales nacionales e internacionales.
Escrito
y dirigido por la argentina Marina Sereseski, e interpretado por Yailene
Sierra, Malena Alterio, Ileana Wilson y Elena Irureta, la cinta se deja ver con
inusitado interés durante más de los once minutos que dura, reservándonos para
el final el buen desenlace que debe caracterizar a cualquier cortometraje que
se precie.
Interesante trabajo, ganador del
Goya 2013 al mejor corto de animación, realizado por los alumnos de la Escuela
Valenciana de Cine, PrimerFrame, como trabajo de fin de curso, y
dirigido por Jaime Maestro.
En él nos cuentan la llegada a un
apartado pueblo de un enigmático ilusionista, que en un primer momento
sólo despierta la indiferencia de sus habitantes, hasta que éstos comprueban
que sus trucos de magia pueden ser empleados en beneficio propio.
Una conseguida metáfora sobre la
proliferación de truhanes –de rabiosa actualidad en España-, que ha logrado
cosechar una treintena de premios, y que nos hace albergar grandes esperanzas
en los futuros trabajos de los alumnos de esta escuela de cine valenciana, de
la que es profesor también el director de este corto.
Que un cortometraje, además, hablado en español, sea el tercer video más visto en YouTube, (100 millones de entradas) donde el record de visitas lo reciben payasadas, video clips y parecidas tonterías, es un merito que le corresponde al madrileño, Guillermo Zapata, guionista de la serie, Hospital Central, que con su primer trabajo, “Lo que tú quieras oír”, ha revolucionado el mundo de Internet y de la cinematografía. No ha recibido ni un euro por tamaña hazaña, ya que lo lanzó a la red con una licencia copyleft, que, al contrario del copyright, permite copiar, distribuir y hasta modificar la obra gratis, siempre que estas actuaciones se hagan sin ánimo comercial y se mencione al autor.
El corto se rodó en febrero de 2005, en un solo día, con una sola localización, participando en su realización, quince personas, en una interminable jornada de dieciséis horas, utilizando ópticas de iluminación cinematográfica. El guión necesitó de más días, pero el resultado no ha podido ser de lo más acertado. Está dirigido de manera reposada, dejando constancia de su maestría a la hora de mover la cámara, y sorprende observar, que no haya dos planos repetidos.
En palabras de su creador, “Lo que tú quieras oír” es “ una historia de amor sobre la relación entre la ficción y la realidad. Sofía llega a casa tras un largo día de trabajo. Charla con una amiga y prepara una cena para su novio. Pero algo sucede y se ve obligada a elegir entre la realidad, la ficción o algo que está a medio camino entre ambas cosas”. Pero en mi opinión, es la historia –una vez más- del desamor, del eterno desencuentro, y las consecuencias que produce en el alma y en la mente, encontrarse inmerso en uno de ellos. Cada cual trata de superarlo de la mejor manera posible, aunque hay personas que les cuesta salir del agujero y cada día, en cada gesto, se hunden más en el pozo del dolor y el aislamiento.
El corto de hoy, “El laberinto de Simone”, del madrileño Iván Sáinz-Pardo, corresponde a un inquieto, valeroso y capaz realizador español, conocedor del medio en el que se mueve y por el que siente verdadera pasión. La escasez de medios financieros los compensa con inteligencia, dedicación y abnegado esfuerzo, algo de lo que, por desgracia, carecen muchos de la profesión en este país, y que se obstinan en seguir haciendo cine. En palabras suyas, “para contar con dignidad una historia mediante el cine, lo más importante es la voluntad, el trabajo y la ilusión”, y también, algo de vital importancia, Iván, la genialidad.
Esta última actitud no le falta a “El laberinto de Simone, segunda película que realizaría en formato de cine, rodada en 2003, y con la que recibió más de 60 premios internacionales. El corto dura 15 minutos, pero te deja más lleno que cualquier película de las que se hacen en la actualidad de 160, moda, que no sé por qué, se está implantando ultimamente. El guión es todo un alarde de psicología, con continuos regateos al espectador para que nunca sepa en qué espacio se mueven los personajes, resuelto magistralmente al final –cuando ya creías haber dado con la clave- dejando a la interpretación personal de cada uno, la resolución de la incógnita: ¿son los demás productos de nuestros sueños, o tal vez ocurra a la inversa, que nosotros sólo seamos el resultado de la imaginación de los demás? Simone es una niña de 11 años, introvertida, misteriosa, necesitada de atención, lógica consecuencia de la separación de sus padres y la convivencia con una madre depresiva y alcohólica que la tiene olvidada. La niña urde una trama para entrar en la mente de la madre y hacerle ver, a través de un trágico sueño, la carencia afectiva que tiene de ésta.
Lo malo, es que algunos sueños no tienen retorno...
Ficha técnica:
País: España / Alemania Director: Iván Sáinz-Pardo Guión: Iván Sáinz-Pardo Reparto: Laura Sonntag, Catherine H. Fleming, Hilmar Henjes y Andrea Losleben Música: Philipp F. Kölmel
Vuelve a repetir esta joven realizadora argentina, Gabriela Trettel, con un corto, “Cosas del viejo”, codirigido junto a Isabel Riberi, colaboradora habitual de la directora en otros cortometrajes. Son cinco escasos minutos, pero que encierran una calidad perfeccionista. El guión está al servicio de los profesionales, sólo es una excusa para el exhibicionismo interpretativo (magistral el chico), la perfecta dirección, los magníficos planos y la excelente fotografía. Quizás lo que menos importe es el contenido del guión. Describe un acontecimiento habitual en una casa donde hay un niño que para salir de su aburrimiento, explora todos los rincones de la misma, hasta dar con un viejo baúl perteneciente a su abuelo, y en el que guarda los recuerdos del pasado. Lo maravilloso es cómo lo narra, cómo nos introduce en la acción haciéndonos partícipes de ella y angustiándonos con su intriga y desconcertándonos con su final. Un excelente trabajo. Felicidades a esta buena directora. Espero lograr ver algún día su premiado corto “Ana” y traerlo a esta página.
Ficha técnica:
Dirección: Gabriela Trettel e Isable Riberi Reparto: Sacha Virgoli (niño) y Humberto Virgoli (abuelo) Guión: Gabriela Trettel, Isabel Riberi y Marcos Rostagno Director fotografía: Marcos Rostagno Música: Maximiliano Delanian y Martín Lohrengel Producción: Judit Barengo
El video de esta semana "Yo también te quiero" es una producción mexicana del 2004 dirigida por Jack Zagha Kababie, ganador en el año 2005 del premio al mejor corto presentado en el 27 Festival de cine Internacional de la Habana. En él nos relata, de manera divertida y amena, las consecuencias que tienen sobre la estima personal, que una mujer, por la que sentimos una irreprimible atracción amorosa, nos responda, cuando le declaramos nuestros sentimientos, que “ella también nos quiere mucho...pero como amigo”. Y el mundo se hunde bajo nuestros pies, porque es la peor de las respuestas que podemos esperar, ya que si te rechazara, tendrías, al menos, motivos sobrados para odiarla y tratar de quitártela de la cabeza, pero así, te condena a su lado y a que padezcas su presencia, las confesiones que te hace sobre el imbécil que le atrae y tener que mantener un talante conciliador, como si no hubiera ocurrido nada. No sé por qué, pero esta es una suerte que sufren unos hombres más que otros, parecen nacer predestinados. Yo he conocido en mi vida a varios. Son de una genialidad envidiable, con una simpatía admirable, comprensivos, educados, solidarios, etc., pero a la hora de ligar, son un fracaso.
Interesante corto de 10 minutos de duración (se nos queda algo corto por su entretenimiento) y magnifica interpretación de Miguel Rodarte. Mencionar también el acierto del guión, basado, parece ser, en un hecho real. Merecido premio en el citado festival.
Ficha técnica:
Dirección: Jack Zagha Kababie Producción: Karen Kzukerberg, Nilu Feregrino, Jack Zagha Guión: Jack y Yossy Zagha (basada en una anédota de Pablo Motos)
Reparto: Miguel Rodarte, Adriana Louvier, Emilio Guerrero Fotografía: Emiliano Villanueva Diseño audio y música: Juan Lino, Alejandro Himmlbauer, Juan Antonio Montantes, Julián García
El vídeo de hoy, “El viaje de Said”, (2006) fue galardonado en los premios Goya de 2007 como el mejor corto de animación. Su director, Coke Riobóo, necesitó 18.000 fotografías de muñecos realizados en plastilina y dos años de elaboración para finalizar este maravilloso trabajo. En él nos narra -a través del pequeño Said- la experiencia que vive miles de inmigrantes africanos cuando cruzan el estrecho en busca de la tierra prometida, en la que descubre que la realidad que se vive allí es bien diferente de lo que le habían contado en su país. Describe la historia de manera magistral, desde un punto de vista objetivo, poético, creativo, lleno de lirismo, y lo más destacable es que no está realizado en un tono moralista, sólo se limita a presentar los hechos y las situaciones que rodean el tema principal.
El corto sólo presenta una pega -que no afecta ni a la calidad ni al conjunto del mismo- pero que Riobóo podía haber obviado: la utilización de los viejos esteorotipos andaluces que pensábamos superados. No es posible que, desde el toro hasta el guardia civil, pasando por los feriantes, todos sean andaluces, y mucho menos que se les ponga un "habla andaluza" que nadie en esta tierra habla, y que cuando la tratan de imitar desde fuera, resulta exagerada y ofensiva.
Por lo demás, todo correcto y maravilloso. Es un corto ideal para trabajarlo con los niños en las escuelas, incluso hay un documento en PDF que puede servir como base.
Ficha técnica:
Dirección: Coke Riobóo Producció: Jazzy producciones S.L, Tembleque producciones, s.coop. Guión: Coke Rioboó, Sergio Catá Fotografía: A. González, I. Jiménez, J. Molero, A. Pazos Sonido: Maite Rivera, Yago Santos Música: Coke Riobóo Montaje: Sergio Catá, Carlos Escribano
Esta semana tenemos un corto: "Sueños", dirigido por Gabriela Trettel, una joven realizadora argentina, que tiene en su haber varios cortos más: el galardonado "Ana", "Mutaciones", "Cosas de viejo" y "Viste te dije". En él participan, entre otros, China Zorrilla (en el papel de abuela inconmensurable) y de Favio Posca (en el de vendedor).
Pedro, un vendedor de baratijas en los transportes públicos, aprovecha la ocasión que le proporciona el contacto diario con la gente, para captar la energía que el grupo irradia, y animarles a que se esfuercen, aunque sólo sea por un instante, en buscar y desear situaciones que, en principio, creemos imposibles. Es un continuador abnegado de la familia; su abuela, ya había sido una importante "vendedora" de sueños. Los dos comentan, al regreso de Pedro a la casa, el resultado del día, en el que se reprocha que quizá no ha estado todo lo acertado que hubiera querido, pero...
El corto de 10 minutos se deja ver agradablemente; el guión, bien elaborado, la dirección, correcta, con algunas escenas perfectas.
El que se atreve a escribir y rodar este corto de cinco minutos, es nada más y nada menos que Guillermo Arriaga, autor de los guiones de la afamada trilogía de Alejandro González Iñarritu, Amores perros, 21gramos y Babel, además del guión para su estreno como director de Tommy Lee Jones, Los tres entierros de Melquíades Estrada. Como director de su propio guión tiene la cinta de 2008, Lejos de la tierra quemada y un par de cortos más. La colaboración con el prestigioso Iñarritu terminó después que se rodó la última película de la trilogía, Babel, y no han vuelto a hacer nada juntos.
El tema que Arriaga trata en el corto –la muerte- es una constante en la obra de este autor, ya que, desde varias perspectivas, es la temática que utiliza en la trilogía que rodaría Iñarritu, y también en la de Lee Jones. En Rogelio, el autor hace una parodia de la muerte, a la manera en que la viven los mexicanos, reafirmando además los lazos que atan la verdadera amistad y la inconsistencia de saberse vivo. En un comentario al video alguien dice: “...cuántos “muertos” hay en este mundo, que viven, pero no existen, como si estuviesen muertos”. Son pocos minutos de metraje, pero se reconoce la buena labor en el guión y en la dirección de este magnífico corto.
No sé quien lo dijo, pero siempre me gustó la frase que decía: "El amor no está donde lo buscas, sino donde lo encuentras". Y esta otra, de Bernard Shaw, tampoco está nada mal: "La cabeza busca, el corazón encuentra". Y es bien cierto. Los acontecimientos y más, los que atañen al corazón, nunca deberíamos forzarlos. Son como el agua: fluyen de las profundidades por su propio peso. Por más que nos afanemos en crearlos, el esfuerzo resultará vano. ¿Será que el destino está, irremediablemente, escrito y por más que lo intentemos, jamás podremos esquivarlo?
Tengamos reposo. Preparemos nuestro corazón para el momento, así, cuando menos lo esperemos, llegará, como agua de abril sobre las jóvenes espigas de trigo, la persona destinada a querernos, y lo hará en el lugar y en el instante menos imaginado. La sintonía de dos corazones se produce -sorprendentemente- sin darnos cuenta. Porque se quiere con el corazón, no con la cabeza.
El corto de hoy, "Sintonía", del director José Mª Goenaga, fue premiado en el Festival de cine corto de Málaga, y nos presenta el desenlace de un acontecimiento inesperado: el descubrimiento de la persona deseada, en un peaje de autopista. Nada más insólito. Como apostilla la sinopsis, "no es cuestión de largas conversaciones, no es cuestión de años de convivencia. A veces, en un lugar de paso, en cuestión de unos pocos minutos, puedes llegar a sintonizar con alguien". En nueve minutos, Goenaga es capaz de sintetizar -con un extraordinario dominio del lenguaje cinematrográfico- a través de complejos y sugeridos mecanismos visuales. Todo un acierto.
La vida que hemos creado, no es más que la continuación de una rutina que nos tiene esclavizados. Acostumbrados como estamos desde nuestra más tierna infancia a deslizarnos por los raíles de la comodidad eterna, siempre vamos dejando para más tarde todo aquelloque solo puede hacerse en ese preciso instante.
Posponemos para otra ocasión atarnos el cordón del zapato que se nos ha soltado. También la sonrisa para quien tenemos al lado. Aplazamos la visita de aquel soñado lugar que tanto nos seduce. O, sencillamente, plantarnos una tarde de primavera en el banco de un parque, y presenciar el cielo azul, lleno de algodones blancos, violado por el ir y venir constante de los aviones.
¿Está, como algunos opinan, escrito nuestro destino y, hagamos lo que hagamos, el resultado siempre será el mismo?
¿O solo es una invención de los que llevan rematadamente mal, haber superado el neardental?
¿Qué habría ocurrido en la vida de uno si hubiesemos actuado de la manera contraria a como lo hicimos?
Siempre nos quedará la duda.
El vídeo es un corto dirigido por Aitor Uribarri (director, guionista y director de fotografía), titulado "Quizás". Nos plantea uno de los posibles casos.
¿Es necesario que la vida tenga que depararnos un fuerte revés para resituarnos en el lugar del que jamás deberíamos haber salido? El mundo que nos rodea, no es más que el resultado de las obras que nosotros realizamos en él. El cieno, nuestras ignominias; el jardín, nuestro desprendimiento. ¿Por qué seguimos ciegos y hacemos “invivible” este corto rato de tiempo que estaremos?
El corto que os dejo, “Bastille”, es de Isabel Coixet, una de las dieciocho teselas de la que está compuesta la película "París, je t´aime", rodada por otros diecisiete directores más, entre los que destacan, Gerard Depardieu, los hermanos Coen, Gus Van Sant, Alfonso Cuarón, etc. Son dieciocho variaciones en torno al amor, pero el que más nos impacta de todos -por su desesperante desarrollo y lo familiar del relato- es el rodado por Coixet, hecho con una sensibilidad maravillosa. En él, Isabel cumple uno de los requisitos exigibles a un cortometraje y es aquel de "contar algo sencillo de manera perfecta en un tiempo breve".
El esposo cita a su mujer en un restaurante -antes de abandonarla para marcharse con su amante- para comunicárselo, pero cuando aún no se ha atrevido a hacerlo, la esposa se adelante a él y le informa que tiene una grave enfermedad. A partir de ahí se dispara en el marido el resorte benigno que todos tenemos aparcado en algún lugar recóndido del pecho y que, sólo en momentos extremos, somos capaces de utilizar. Narrado en off, el personaje llega a admitir: "...Y comportándome como un hombre enamorado volví a ser un hombre enamorado"
Magistral la escena final donde llega a emocionarnos volver a ver el abrigo rojo que porta una señora, semejante al que utilizaba su mujer. Indiscutiblemente, es una de nuestras mejores realizadores.