PAJARILLO
Se nos posó un
pajarillo delante
y los dos
coincidimos en decir:
¡Oh, qué bello!
Y lo recogimos
A media.
(De “Plenitud”, 1973, edición no venal)
PAJARILLO
Se nos posó un
pajarillo delante
y los dos
coincidimos en decir:
¡Oh, qué bello!
Y lo recogimos
A media.
(De “Plenitud”, 1973, edición no venal)
Hoy echo mano de tres perlas de Sartre, escritor que llegó a convertirse en los setentas del pasado siglo, casi en un dios para la mayoría de los jóvenes existencialistas de mi generación, aunque para mí, con el paso del tiempo, ha descendido a los infiernos, como sucede con la mayoría de las personas después de haberlas tratado en profundidad: nunca somos lo que aparentamos. Pero a pesar de ello, su pensamiento sigue siendo válido, por eso, en esta semana de trifulcas políticas, golpes de pecho patrióticos, atracos eléctricos, y varapalos a la cesta de la compra esencial de los ciudadanos, recurro a su ingenio creativo.
“Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad”
“Trata de amar al prójimo. Ya me dirás el resultado”
“Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas”
LOS DÍAS
Una vez más el gris de otro crepúsculo
como ceniza sucia en la boca del alma.
Un día de vergüenza ha transcurrido.
Sabedlo ahora vosotros, que por la libertad
ofrecísteis la vida , aceptásteis la muerte;
que con la libertad
ordenáis la victoria, coméis pan bien ganado,
esperáis otro día más feliz cada noche:
hay camaradas vuestros que sella la derrota,
porque si la traición segó y vendió sus vidas,
traición y cobardía perpetúan fosa y cárcel.
Cada día que pasa
es otro en que la herida se agiganta y encona,
en que los criminales digieren su rapiña,
en que a millones de camaradas del mundo
se les niega la vida, la ocasión de una muerte
con honor, combatiendo. Perdemos cada hora
la ocasión todavía
de pensar que allá lejos existen pueblos libres.
Un día más transcurre.
Aún podemos seguir llamándonos esclavos.
(De “Vamos...”, 1975, Edición no venal)
Año 1970
Fotografías de la calle Velázquez en 1970 y 1981, cuando aún cabíamos todos: peatones, bicis, autobúses (antes el tranvía), automóviles, motocicletas, etc. Desde que la peatonalizaron se ha convertido en el reino de los manteros, vendedores ambulantes, músicos y ciclistas, el caso es que nos cuesta la propia vida trasladarnos desde Plaza Nueva a la Campana, o viceversa.
Año 1981