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miércoles, 27 de abril de 2011

Elecciones del 22 de mayo: La abstención como elemento correctivo







Lo siento profundamente: por razones estrictamente higiénicas, el próximo 22 de mayo -día en el que se elegirán los ayuntamientos de todo el país, y también, la mayoría de los gobiernos autónomos- no iré a votar. Numerosos son los motivos que me impulsan a tomar esta determinación y hacer que estruje la inmaculada papeleta entre mis manos y, una vez hecha un gurruño, la arroje al cubo de la basura donde reposan apestosamente el resto de desperdicios.
Acepto que es una actitud ácrata, incívica, carente de espíritu democrático, destructiva, pero por su contundencia -no me lo podrán negar-, sé que es el acto que más enfada a esta corrompida casta de políticos profesionales. Es como encajarles un buen puntapiés en sus partes más púdicas y dolientes. Por lo tanto, renuncio a ejercitar ese día el festejado acto cívico que todos los interesados proclaman, ese cuestionado “derecho participativo” que esta enferma democracia permite a todo español mayor de edad, supuestamente en posesión de toda su capacidad mental, y con toda la naturalidad del mundo, me abstengo de colaborar en ese vergonzoso circo que cada cuatro años se celebra para engañar a la gente y hacerlas sentirse importantes, sólo por el mero hecho de haber introducido una papeleta en la urna.

Las razones están claras. Votar PP o PSOE es la misma cosa, y como aún sigo -a mi abultada edad, ¡qué sonrojo!- creyendo en la Utopía –ese territorio que jamás logramos conquistar, pero que al menos sirve para que nos movamos-, me resisto a participar en ese absurdo juego bipartidista que sólo nos lleva a ser jodidos indistintamente, unas veces por la derecha confesa, otras, por esa pandilla de neoliberales, disfrazados de socialdemócratas, que pugnan con los primeros por arrebatarles es estatus reaccionario que, por tradición, les corresponde a éstos.
Descartadas estas dos perniciosas y similares opciones, sólo me queda, en el mundo de la izquierda donde me posiciono, Izquierda Unida, ese ilusionante proyecto que Julio Anguita, un día, puso en marcha para aglutinar a todo aquel ejército antiotánico que andaba disperso, con bastantes ganas de pelear, pero carente de una organización política en la que poder integrarse y confiar. Pero como tal, esta coalición ha demostrado ser un verdadero fracaso. La única perspectiva que persiguen la mayoría de sus dirigentes es la de medrar en el pesebre del PSOE, o en su defecto, proporcionar la gobernabilidad a éste partido a cambio de un par de sillones y algunos coches oficiales, con lo cual, votar IU supone arriesgarse a que, con mi voto y el tuyo, pueda acceder a dirigir los Ayuntamientos de muchas localidades el peor enemigo de los trabajadores: el PSOE.

Una vez más, la izquierda sociológica de este país llega a una cita electoral huérfana de partido que la represente. Como no podemos caer en afectaciones burguesas, la única opción honrosa que nos queda es la de la Abstención... A la espera de que lleguen nuevos tiempos y una alternativa política que nos saque de nuestra hibernación frustrante.
De momento, el próximo 22 de mayo YO NO IRÉ A VOTAR, y que me perdonen los instigadores de esta farsa por mi falta de educación democrática. Lo que tengo claro es que yo no puedo votar a una lista electoral en la que estén incluidos políticos como Antonio Rodrigo Torrijos y los de su especie. Este no se comerá una mariscada más gracias a mi apoyo, ni volverá a hacer mutis mientras corren las bolsas de basura, llenas de billetes de quinientos euros, por las chabolas de los Bermejales, o se abstiene, para imposibilitar que se pueda crear una comisión de investigación municipal que aclare la corrupción de los ERES en Merca Sevilla, ni puedo consentir que una organización que presume de honradez –cuando los implicados son “los otros”- continúe teniendo en sus filas, y en lugar muy destacado, a un imputado por la venta fraudulenta de unos terrenos municipales, y que, además, tiene una segunda imputación judicial por el acoso a que está sometiendo a los trabajadores de Sevilla Global. ¡Vaya buen ejemplo de un supuesto hombre de izquierda!
Algunos miembros destacados de la coalición ya están pidiendo que la dirección expulse de las listas a estos individuos, pero ésta sigue haciendo oídos sordos, igual postura que tomó cuando denunciamos a este mismo político hace un par de años por el incumplimiento electoral que había hecho respecto al Parque Tamarguillo. Con esta actitud tolerante le hacen un flaco favor a la coalición y ponen en evidencia un flagrante ejercicio de torpeza política que nuevamente pagarán estrepitosamente en las urnas, cosa que ya viene sucediendo en cada cita electoral.
El PSOE no debe gobernar de nuevo en Sevilla gracias a los votos que la gente de izquierda depositamos en Izquierda Unida. Al menos, no con mi voto. Votar IU es igual que hacerlo por el PSOE. Al final, todo acaba en el mismo saco.





martes, 26 de abril de 2011

¿Cuando perdimos el norte?




“ Esgrimirse sobre un canto rodado
al sol del estío por el placentero afán
de lanzar gorgoritos rítmicamente,
mientras el hombre a secas trabaja,
sufre y muere, es un delito...”

Victoriano Cremer

lunes, 28 de marzo de 2011

"No hay camino para la paz, la paz es el camino"


Si no estuve conforme con el conflicto de Irak, por sensatez, porque sostengo que una guerra, más que solucionar algo, lo agrava, porque una vida vale lo mismo, sea ésta del bando que sea, porque no están nada claras las razones que esgrimen las superpotencias para erigirse en defensoras de la “democracia”, por lógica humanitaria, por coherencia, yo, personalmente, no puedo estar de acuerdo con el bombardeo a Libia.

Me temo que aquí, lo único que se defiende, es la apropiación del petróleo ajeno, como ha sucedido con otros muchos conflictos, y que, una vez más, el pueblo que dicen defender, vuelve a poner sus muertos para que occidente asegure su futuro económico.

España (sus políticos) insisten en equivocarse. La guerra, a excepción de muerte y miseria, no aporta nada. Una vez finalizada, siempre quedará el odio de la parte vencida y la represión de la vencedora. A Irak me remito, donde los supuestos libertadores han pasado por la horca a sus contrincantes. Todo un ejemplo de saber perdonar, integración y democracia.


viernes, 11 de marzo de 2011

Dependemos de la técnica


Llevo cuatro días desconectado de la red y es como si me faltara una parte de mi cuerpo. Soy un convidado de piedra en los acontecimientos que se suceden a diario, sin poder opinar, responder, discrepar, como ausente de la historia. Acostumbrado, durante todo un año, a asomarme por la mañana a esa ventana anaranjada de mi Rincón diario, y desde la que solía hacer una discreta aportación subjetiva de mis sensaciones diarias, ahora, debido a nuestra dependencia de la técnica, me está siendo imposible realizarlo.
El gran problema de las personas, es que somos propensos a encariñarnos. Hasta hace poco, lo normal es que lo hiciéramos con nuestros semejantes, también con nuestras mascotas, nuestros enseres, etc., pero desde hace un tiempo hemos llegado a incluir en esta relación afectuosa a nuestros inventos tecnológicos. ¡La que se organiza en casa cuando se avería la lavadora, o el dichoso frigorífico deja de enfriar! Hasta esta semana no he comprobado el efecto que produce quedarte descolgado de Internet. La sensación de frustración y ahogo que acontece, sólo es comparable con la que deben de sentir las personas sordomudas, aunque ellas, por fortuna, tienen a manos el lenguaje de signos que, de momento, nosotros, los desenganchados de la red, no hemos logrado solucionar.
No sé cuando se solventará el problema, ni si después de arreglado quedará margen para continuar con lo empezado. El desafecto es doloroso y el reinicio costoso. Estoy tan acostumbrado a valerme por mí mismo que cuando dependo de los demás me inquieto. Ahora estoy en manos de la técnica y espero estar en forma para cuando esta concluya su trabajo. Sólo me resta esperar y asomarme a la esquina, a ver si veo llegar el futuro.


domingo, 6 de marzo de 2011

Platos humildes que hoy son todo un lujo: Migas





Eran platos nacidos de la necesidad y la astucia de la gente humilde, para acallar el hambre implacable que acuciaba a este desfavorecido sector de la población española, no hace muchas décadas.
Eran comidas simples en su elaboración, rápidas, baratas y escasas en productos. La componente mayoritario de todas ellas era el pan sobrante de los demás días, el escaso pan que se asentaba y se ulitizaba para formar la base principal de lo que ese día sería la comida. Aunque en ellos nunca estaba presente la carne, estos platos poseían un alto valor energético, ya que muchos de ellos fueron creados en el campo con el firme objetivo, no sólo de llenar el estómago, sino de aportar las calorías precisas que necesitaban los jornaleros andaluces para desarrollar su dura actividad en el campo.
Es el caso del plato que hoy traemos, Las Migas. En cada sitio las hacen de diferente manera , la que aquí describo es la que he visto hacer y la que se come en casa. Los historiadores cuentan que fue una comida que surgió en el entorno del campesinado, cuando a uno se le ocurrió reunir los pocos alimentos que cada cual llevaba en su atillo, mezclarlos en un perol y lograr de esta manera, tan sustanciosa comida. Uno aportó el chusco de pan y el trozo de tocino que llevaba, otro el cacho de pan y el chorizo, uno más, el pan y el aceite, etc., así hasta reunir lo poco que cada cual llevaba, lograron descubrir este exquisito manjar que hoy tanto nos place.


Para los que estén interesados en cocinarlo en su propia casa, le explicaré la manera como las hago (creo que es una de las más fáciles) aprendida de la gente de la sierra y adaptada por mi instinto gastronómico. Es la siguiente.

Productos:

· Pan asentado de unos días, a ser posible del denominado “Pan de Pueblo”, aunque también vale el de ciudad (preferible el de “bollo”, es mejor que el de barra o viena)


· Chorizo (ser generoso con él), alguno que sea un poco picante

· Panceta (al gusto) o en su defecto, bacón

· Pimiento verde

· Una cabeza de ajos

· Aceite (a ser posible, virgen extra). También generosidad

· Sal


Procedimiento:

El pan habrá que desmenuzarlo en trocitos muy pequeños. Una vez hecho se humedecerán ligeramente, sin empaparlos.
Luego, en una buena sartén o cacerola (donde creamos que no se pegarán), echamos el aceite, los dientes de ajos machacados y el pimiento cortado en tiras. Lo dejamos que se doren (ojo con que no se quemen) y cuando creamos que está, lo apartamos en un plato y añadimos al aceite el chorizo y el bacón cortados. Cuando se hayan fritos un poco, lo sacamos y unimos junto con los ajos y el pimiento.
En el mismo aceite donde hemos cocinado los anteriores productos, introducimos las migas de pan, le añadimos un poco de sal, teniendo cuidado de remover constantemente para que no se peguen, hasta que notemos que éstas van tomando consistencia y pierden la humedad del principio.
Una vez hayamos logrado este estado, se le añade todo el producto que tenemos reservado y lo vamos removiendo (este detalle no debe olvidarse nunca) durante unos minutos más ,hasta que probemos que las migas han tomado el sabor del resto de los alimentos.
Finalizada la preparación, las apartamos y las servimos de inmediato, es un plato que si se puede, agrada tomarlo caliente. Se acompañará, a ser posible, con un mosto del Aljarafe, en su ausencia, con un buen tinto. Las primeras que hagamos serán las más difíciles, las siguientes –con la experiencia- las iremos mejorando, así que no se desmoralicen si no salen en el primer intento, ya verán que, aunque no sean un éxito, el esfuerzo habrá merecido la pena.
Que ustedes las disfruten.

sábado, 5 de marzo de 2011

Canciones con las que un día nos enamoramos





Lo más seguro es que no estén todas. Siempre hay una que se queda fuera y esa es probablemente, con la que tú te enamoraste. Si fuésemos muchos más los que nos atreviéramos a intervenir en este Rincón, tal vez podríamos, con la participación, confeccionar una lista más acertada con las propuestas que cada cual realizara. Lo que propongo, de momento, es irrealizable, así que yo adelanto algunas con las que algún día bailé muy agarrado con la chica que más me apetecía, unas veces, otras, con la que podía, pero en pocas ocasiones con la que verdaderamente te gustaba, esa, no sé por qué, siempre tenía puesto los ojos en alguien que no era yo.
Esta era la música que circulaba en los guateques de los 60 y 70 y con la que desgatábamos la loseta. Lo que empezó llamándose a mediados de los 60, vulgarmente “Pick Up”, se transformó en “fiestecitas” que los amiguetes de la “pandilla” celebrábamos en los patios y azoteas de las respectivas casas, aprovechándonos de la tolerancia que algunos padres exhibían, raramente, por esa época. Lo de las “pandillas” era un buen mecanismo para conocerse los jóvenes. Además de la música, también había momentos para la conversación. Eran ratos vividos con intensidad donde podías disfrutar de la cercanía de tu musa, aunque a ésta sólo le interesaba que le contaras cosas y detalles de su amor que, por desgracia, era tu mejor amigo.

La música marca y deja un agradable poso en tu memoria. Cuando te has hecho algo mayor, siempre recuerdas con ternura, aquella canción con la que un día te enamoraste de la chica más bella y tierna que jamás pisara la tierra.
Las canciones son las soldaduras que nos unen al recuerdo.

Esta es mi propuesta:

· Nights in White Satin (Noches de blanco satén) The Mooody Blues

· A Whiter Shade of Pale (Con su blanca palidez) Procol Harum

· When a Man Loves a Woman (Cuando un hombre ama a una mujer) Percy Sledge

· What a Wonderful World (Qué maravilloso mundo ) Louis Armstrong

· He Ain´t Heavy, he´s my Brother (El no pesa, es mi hermano) The Hollies

· Sittin´ On The Dock of the Bay (Sentado en el muelle de la bahía) Otis Redding

· Only You (Solo tu) The Platters

· Unchained Melody (Melodía desencadenada) Righteous Brothers
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