Sígueme también en este otro blog:

martes, 17 de julio de 2012

Begoña Abad: "Parchís"








Los políticos juegan al parchís,
juegan a la oca, al ajedrez,
juegan.
Sacrifican peones, damas,
tiran otra vez
y se comen una roja
mientras la azul se cuenta veinte.
Repiten la tirada.
Del laberinto al treinta, se aseguran
y a río revuelto ganancia de pecadores.
Desde sus torres de marfil
viven como reyes
y nunca caen en la cárcel.
De puente a puente
cabalgan sus caballos,
esquían en Baqueira
y si alguna vez caen en el pozo,
aún les quedan peones para rescatarlos.
Los políticos, ya se sabe,
tienen mal perder,
por eso, de vez en cuando,
hacen trampas para seguir ganando.

-o-o-o-o-o-

 Sin comentarios ...




lunes, 16 de julio de 2012

Rajoy debería dimitir, o bien, convocar un referéndum que avalara sus recortes





Si es cierto que el Infierno existe -y no es éste que habitamos-, la verdad es que vamos a estar algo estrechos  cuando esta gente del PP la espiche, debido a que han infringido el octavo Mandamiento.
Si Mariano Rajoy tuviera decencia y valor –algo inusual entre los políticos actuales-, debería dimitir, o en su caso, convocar un referéndum donde preguntara al pueblo si aprueba los recortes que está aplicando, ya que estas medidas son todo lo contrario de lo que llevaba en su programa electoral y proponía en cada mitin que realizaba, antes de las elecciones del pasado 20 de noviembre de 2011.

Pero además, el Parlamento -si de verdad cree en la Democracia-, debería promover una Ley que garantizase que un partido político en el poder no pudiera aprobar lo contrario de lo que prometió en su programa, o sea, que fuese factible un procedimiento institucional que castigase con la dimisión a todo aquel Gobierno de la nación o Comunidad Autónoma que mintiera.
Sólo de esa manera se protegería el resultado electoral producido, y a su vez, la Democracia -señora que en estos momentos se encuentra gravemente secuestrada por estos dos partidos que se alternan en el timón de la gobernación-, pero que sin una fuerte presión del pueblo en las calles, exigiendo la implantación de estas medidas correctivas, las mentiras continuarán produciéndose, es más, irán en aumento, y los políticos, los gobiernos de este país, harán del engaño el más eficaz instrumento para instalarse en la Moncloa.

A nosotros corresponde cambiarlo. De nada sirve votar y tener secuestrado el voto durante cuatro años. Debemos exigir a los gobernantes que cumplan sus promesas, y ser capaces –y autónomos-  para echarlos de sus sillones si llegan a mentirnos. Sólo así se protege y potencia la Democracia, lo contrario, el escapismo, la aceptación, el pasotismo, no es más que legalizar este estado de “Dictadura Democrática”.



 

miércoles, 4 de julio de 2012

Rafael Lozano: "Te espero"






TE ESPERO


Puede ser que hasta te marches,
que me dejes abandonado
cuando las maletas estén medio hechas,
aunque confío
–cuando las nieves cubran mis miedos-,
que regreses un momento antes
de que la tristeza teja sobre mí su telaraña,
poco antes de que se amustie mi esperanza.

Por si acaso,
dejaré entreabierta las puertas de mi alma,
y una llave debajo del felpudo,
por si un relámpago de aire
hubiera cerrado mis ojos.

Te espero.
Ya sabes en qué butaca te sueño.










martes, 3 de julio de 2012

Rafael Lozano: Aforismos (1)









  1. El blues es la música que creó el hombre negro para adormecer los dolores del alma.

  1. Como Norte América nos cogía algo lejos, en Andalucía, para ahuyentar la pena, ideamos la Seguiriya y la Soleá, dos tipos de blues con compases arábigos.


  1. Queremos cambiar el mundo, cuando apenas somos capaces de cambiar, siquiera un poco, el que tenemos más cercano.

  1. Quizás –en su inconsciencia-, el ser humano sea el animal más irracional que pisa la tierra: es el único capaz de matar sin sentir hambre.


  1. La tristeza es una telaraña emocional que coloca la diosa Alegría en nuestras vidas, para que jamás osemos olvidarla. 



    lunes, 2 de julio de 2012

    El más grande jardinero del reino: Leyenda







    Como a la mayoría de los mortales, a este que está detrás de la pantalla, le apetece -de vez en cuando-, hacer un alto en el camino, procesar datos y, una vez elaborados, archivarlos. También le place detenerse -cuando asciende por una empinada escalera de caracol-,  a contemplar la distancia que le separa del suelo, conseguido peldaño a peldaño, vuelta tras vuelta, sin darme cuenta, apenas con un leve esfuerzo. 
    Siempre he tenido presente en mi vida el símil de la escalera con el acontecer diario de nosotros: los días, no son más que los pequeños escalones de mármol que subimos cotidianamente y que superamos sin apenas enterarnos; los años, son un descansillo para el largo trecho, y donde, por toda lógica, nos deberíamos detener a tomar aliento.
    No es verdad que sea muy estricto en el cumplimiento de esta norma; quizás, como le ocurrirá a la mayoría de ustedes, recurro a ella en ocasiones intranscendentes o de conflictos existencialistas, pero nunca en el momento programado. 
    Cuando el nubarrón me atrapa, la buhardilla de la casa suele ser el lugar elegido para este cometido; ella se presta con su espacio elevado, su destino final de todo cachivache descartado, su utilización como aparcamiento provisional de todo lo "inserveble", lo supuestamente reutilizable: papeles, revistas, folletos, catálogos o libros que no encuentran alojo abajo. 
    Ella es, repito, el santuario pagano donde me refugio para esta actividad semiclandestina. Allí, clavado de rodillas, cual si de una prosternación se tratase, o sentado en una banqueta, ejerzo la labor suprema de rebuscar -entre los montones de cajas apiladas-, secuencias de mi ayer que quedaron archivadas en esta serie de objetos, y que -de vez en cuando-, suplen la ingrata actitud que contra nosotros ejerce la memoria.
    Y fue en una de estas cajas donde encontré tan valioso tesoro: dos páginas –no recuerdo si eran centrales o no- de la revista semanal de “El País”, no sabría concretar la fecha; sería, tal vez, por el mes de abril de 1991. 
    Lo que puedo asegurar es que formaba parte de la publicidad que hacían sobre una determinada marca  fotocopiadoras, en la que solían introducir todas las semanas una historia o  leyenda, y cual no fue mi sorpresa y satisfacción al leer la de ese día. El tiempo andaba bastante nublado y aunque no llovía en la calle, por dentro estaba completamente mojado. 
    Hoy, recalando en los recuerdos que este hallazgo me reporta, paso a transcribírsela a ustedes, en la creencia de que le sea tan reconfortante como a mí. Es toda una lección de filosofía y de inteligente actitud ante la vida  .



    LA LEYENDA

    Hace años, en un lejano país, había un rey
    que amaba las flores.

    Un día llegó a palacio un viajero que le habló de un jardín
    tan bello que no podía describirse con palabras.

    El Monarca, que buscaba la perfección por encima de todo,
    pensó que nunca sería feliz si no contemplaba ese jardín
    con sus propios ojos.

    Así, pues, decidió ir a visitarlo y envió mensajeros para que
    anunciaran su próxima llegada.

    El jardinero, hombre humilde y sabio, no se consideró
    merecedor de tal honor aunque, por amor a su Rey, preparó el jardín
    para que pudiera ser digno de tan alto personaje.

    El día señalado se levantó antes de amanecer y cortó todas las flores
    excepto una, la más perfecta.

    El Rey, al llegar, se postró ante la única flor
    de todo el jardín y, demostrando su gran sabiduría,
    lloró de felicidad y le dijo al jardinero:

    “Tú sabes que en una sola flor está
    la perfección de todas las flores, realmente eres
    el más grande jardinero de todo mi reino.”








    jueves, 28 de junio de 2012

    El Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco dice SÍ a la Torre Pelli









    Como defendiamos muchos sevillanos, el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco ha llegado a la conclusión de que la Torre Pelli no pone en peligro el conjunto monumental de la ciudad, desmintiendo todos los argumentos que los involucionistas históricos aducían para que este edificio -representante del siglo en que vivimos- no se pudiera levantar. 
    Afortunadamente, aún siguen quedando personas con dos dedos de frente en el mundo, de igual manera que las hubo en 1184 cuando decidieron levantar la torre de la Giralda y nadie se opuso, o cuando los invasores cristianos decidieron respetarla al construir su nueva catedral. 
    Gracias a estos decisivos aciertos, hoy -los sevillanos y el resto del mundo-, podemos comtemplar maravillados la magnífica obra arquitectónica que nuestros antepasados nos legaron, algo que estos pensadores del oscurantismo pretendían negar a la generaciones venideras, oponiéndose a la construcción de la Tore Pelli.
    Felicitémosno todos por esta positiva declaración del Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco: ¡Al cielo con ella!


    Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...