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jueves, 6 de mayo de 2010

EUROPA: El fantasma de una ilusión que se desboca.


Corren malos tiempos para los trabajadores. Cuando los gobiernos se encuentran al borde de la desesperación, automáticamente echan mano de medidas políticas y económicas que suelen afectar de manera desigual a la población. Los recortes en presupuestos esenciales como la educación, la sanidad, las ayudas sociales, etc., son los primeros a los que se les mete la tijera del ahorro, quedando al margen partidas intocables destinadas a la realeza, al mantenimiento de la casta política, las subvenciones a sociedades afines, el mantenimiento de ministerios que han demostrado ser inútiles, etc.

La situación de Grecia nos debe hacer pensar a los españoles. Rota la burbuja inmobiliaria, los especuladores económicos no se detienen ante nada. Que se sepa, a fecha de hoy han podido con la economía de todo un país y, lo que es más grave, con la supuesta vigilancia de las autoridades económicas de la Unión Europea y de su castigador banco central, porque hasta que no ha saltado la liebre, nada ni nadie había detectado el menor incumplimiento, a pesar que traficaban en el negocio especulador, entidades financieras “respetables” de centro Europa, que se suponía, debían rendir cuentas en su país.

Ahora tienen en el punto de mira a España. En menos de una semana han logrado que
la bolsa haya caído más de un 10%, rebajándola de los casi 12.000 puntos en que se encontraba, a los 9.600 en que se encuentra hoy. La táctica que utilizan es fomentar el rumor económico, ante la fragilidad de un gobierno débil que no le quedan mecanismos válidos ni argumentos convincentes para detener el ataque de esta mafia alegal que está situada en los puestos dirigentes de la economía mundial. Este es un gobierno finiquitado, carente ya de credibilidad para garantizarnos nada, porque, ¿cómo creerlo ahora, después de la de meses que se llevó negando la crisis, y para colmo de idiotez, los muchos más que llevan diciéndonos que ya hemos tocado techo en el desempleo y en la recesión, y que ahora nos toca subir? ¿Cómo creer a un presidente y a un gobierno noqueado, que cada cierto tiempo da unas previsiones que a los dos días de realizarlas, la realidad y los datos técnicos desmienten?

El ejemplo de Grecia debe ser un aviso serio para las clases más desfavorecidas. Medidas como las de congelar los salarios, abaratar despidos, alargar la jubilación para que podamos estar más tiempo parado, quitar la paga extra a los pensionistas, subir los impuestos directos que afectan de una manera insolidaria a los ciudadanos que menos ingresos tienen, son medidas de gobiernos acorralados, ineptos, que sólo piensan en la recaudación feroz para salvarse del naufragio, a costa de lo que sea, sin atreverse a tocar un céntimo a los que más tienen. En las
manifestaciones de hoy en Grecia, ya se han producido los primeros muertos. Eran trabajadores de una sucursal bancaria, seguramente, tan explotados como los que se manifestaban en la calle. Un coctel molotov lanzado por los enfurecidos manifestantes, acababa con sus vidas. Estoy en contra de intentar arreglar nuestros problemas cuando el coste supone vidas humanas. La muerte no tiene retroceso, y el dolor de los familiares de los fallecidos, tampoco. Esperemos que todo quede ahí, aunque temo que esto es sólo el principio de lo que está por llegar. Confiemos en que el contagio no llegue a España; por lo de la economía, y los muertos, se entiende. A la Europa economicista que nuestros políticos han creado artificialmente, le quedan muchos retos inesperados por llegar. El tiempo nos lo dirá si somos paciente en la espera.

miércoles, 5 de mayo de 2010

C.S. LEWIS: Una pena en observación


He vuelto a tener la oportunidad de ver la magnífica película dirigida por Richard Attenborough, Tierras de penumbra, basado en el libro, Una pena en observación, de C.S. Lewis, en la que un magistral Anthony Hopkins abandona su repetido papel de hombre inestable, y se mete en el del maduro escritor Clive Staples Lewis, quien después de cincuenta años de soltería, conoce a la poeta americana, Helen Joy Davidson Gresham, (Debra Winger en la película), de la cual se enamora y decide dejar su soltería y su estabilidad como profesor de la universidad de Oxford, para embarcarse en la compleja labor del amor y de las relaciones humanas.

Esta es de las películas que rompen con la coletilla - mil veces repetida por los cerrados literatos-, de que ninguna de ellas superan en calidad a la obra impresa en la que están basada, argumento con el que nunca he estado de acuerdo, ya que hay producciones cinematográficas que superan, incluso, al libro.
El caso al que nos referimos, película y libro, se complementan de manera sublime. Excepto el fondo, nada tiene que ver el uno con el otro. El libro es más documental, analítico, literario y profundo, donde el autor reflexiona sobre su desdicha, la pérdida del ser amado –cuando después de tantos años lo había encontrado-, no temiendo enfrentarse al Dios misericordioso y bueno en el que él, hombre extremadamente católico, creía. La cinta, más biográfica, personal y cinematográfica, nos transporta al instante en que la pareja se conoce y en la que reconocen que cada cual es el complemento del otro, por lo cual, han de vivir juntos. Pero es una dicha que les ha de durar poco, puesto que una fatal enfermedad de Helen, rompe la fértil relación que los dos han emprendido.

Tanto el libro, como la película, nos refleja el profundo vacío, la impotencia, el recuerdo del amor vivido, la esperanza de que el trágico desenlace no sucediera (gesto habitual de los que temen perder lo que tanto quieren), la inútil búsqueda de explicaciones a un sufrimiento gratuito, el aparente sinsentido que gobierna la vida, y, al final, la fuerza redentora del amor, que todo lo suaviza y encauza, haciendo que la persona que queda viva no muera del dolor que le causa la ausencia de la persona querida.
En resumen, película y libro recomendable para los que quieren llenar el alma de sentimientos profundos y nobles, algo inusual en estos momentos insustanciales que estamos viviendo. Son de las que te dejan triste el alma, pero como estamos poco habituados a este ejercio humano, merece la pena afrontarlo. El espíritu lo agradece.




martes, 4 de mayo de 2010

LA SOMBRA DE LA CENSURA SOBREVUELA LA IZQUIERDA

No fallan las políticas, somos los hombres los que las realizamos mal. Aunque la teoría a aplicar pueda influir en el resultado de las acciones, lo que evidentemente marca la finalización de los actos que realizamos, es el ser que llevamos dentro. Por lo tanto, podemos encontrar al indeseable, al facineroso, al manipulador, al sectario y al arribista, tanto en un partido de ideología de derecha como –por desgracia ocurre- en uno de izquierdas. Nada ni nadie está a salvo de esta pandemia. Todo depende del individuo que la aplica. Es más, con el paso de los años, voy descubriendo que se puede encontrar al hombre justo y bueno, sin necesidad de estar cercano a ninguna de las dos ideologías imperantes: sólo le basta no haber perdido el norte, ser autocrítico, tolerante y tener la cualidad envidiable de captar los problemas ajenos.

Ocurre que, mientras fui un “tonto útil”, todo fue bien. A los manipuladores de las ideas les venía como anillo al dedo que una persona independiente, un ciudadano sin adscripción política, con resuelta ideología de izquierda, abogara y defendiera posturas cercanas a sus propuestas ideológicas. De cara a sus militantes era como reafirmar lo acertado de su política, ya que personas “serias, coherentes y progresistas”, al coincidir con los planteamientos que ellos mantenían, demostraba el acierto de sus propuestas, puesto que era aceptada por una ciudadanía al margen de la militancia partidista.
Todo era perfecto. Mis post y los comentarios que hacía, de vez en cuando, en su periódico, eran respetados como dogma que elaborara cualquiera de los popes del partido, hasta que un día –inducido por la aconfesionalidad de mi carácter- me permití discrepar de un análisis que unos de los “teóricos” hacía. A partir de ahí, caí en desgracia. Desde ese instante, la estrategia stalinista que creía superada y desaparecida, se pone en funcionamiento y, al hasta entonces “compañero de viaje Derpolíngano”, se le pone la barrera de la censura para que no pueda acceder a las páginas del “periódico libre para una ciudadanía informada” (la.República.es), y, con gran decepción, descubro que el tiempo ha pasado en balde, que los hombres no cambiamos y que somos el único animal de la tierra que podemos tropezar cien veces en la misma piedra. (
En este link pueden observar la burda manipulación que hace, un "supuesto José", a mi comentario, despreciando a las personas que suelen leer sus páginas, y cómo, a fecha de hoy, aún está pendiente desde el día 29 de Abril, el cuarto comentario (que es el mío) donde les recrimino su censura y el poco respeto con los lectores).
Dice el dicho popular que “el hábito no hace al monje”, y habría que añadir también que al hombre de izquierda tampoco lo hace la ideología. Como todos los dogmas, este también puede estar cargado de impostura.
Siento, con gran pesar, en manos de quien están los partidos. Aunque la derecha cavernícola se pueda frotar las manos con este post, no puedo dejar de denunciar esta postura con olor naftalina de los responsables de dicho periódico. Así nos van las cosas.
Después de tanta basura, no está de más limpiarnos los oídos (y otras muchas más cosas) con esta bellísima canción ("Gracias por escucharme") de Sinead O´Connor. No cura pero sí calma.

lunes, 3 de mayo de 2010

VIVIREMOS LO QUE DURE EL RECUERDO


Si nos quitan la memoria, ¿qué será de nosotros y, lo que es peor, de nuestros seres queridos que viven en ella? Con nuestro olvido se acabará su frágil existencia, ya que su “supervivencia” extra terrenal depende básicamente de la continuidad que tengan en nuestros recuerdos. Siempre estamos sometidos a los designios de los dioses; cuando somos carne y huesos dependemos de nuestro implacable destino, y una vez que hemos roto la barrera material que nos retenía a la futilidad de nuestra rutina intranscendente, somos prisioneros de la capacidad emotiva de nuestros sobrevivientes. Nada más aterrador. A cada instante temiendo la debilidad del ser humano y sus veleidades emocionales.

Como somos, esencialmente, soberbios, y nos cuesta aceptar que la vida dura lo que tardamos en abandonarla, nos hemos inventado los cientos de miles de credos y religiones, unidas a las teorías utópicas, de que más allá del paseo que recorremos por el infierno terrenal, al que hemos sido condenados por nuestros pecados en otras vidas anteriores, encontraremos, al fin, el paraíso prometido para reconfortarnos de tanta inestabilidad y tantas penalidades. Queremos creer –aunque en vedad cuesta, si no, no se entendería nuestra actitud diaria- que con la muerte física, se acaba de una maldita vez con la tragedia de la vida. Eso piensa el desgraciado; al que todo le va bien, confía en que se le va a incrementar los derechos adquiridos en la tierra: todo es cuestión del color del cristal con que se mira.

Pero la realidad es que duramos el tiempo que permanecemos en la memoria y en el corazón de nuestros seres queridos. Sin ellos, no somos nada, y menos ahora que se ha impuesto la comodidad de la incineración. Es sorprendente cómo avanza la sociedad en los temas que le interesan. Una sociedad -al menos de boquilla- tremendamente cristiana, donde su credo no acepta este tipo de acto para sus muertos, sorprende la elección, como salida solucionadora, para no tener la dependencia cada cierto tiempo de la visita al cementerio. También ha solucionado con las “residencias” (algunas, cárceles) quitarse de encima a los mayores -personas que lo dieron todo por nosotros- para que no les estorben en su funcionamiento diario.

La “otra vida” que esperamos vivir, sólo depende de la huella que hayamos dejado en nuestros vivos, y, aún así, tampoco es seguro. Más bien depende de la consistencia de los sentimientos que posean nuestros seres queridos hacia nosotros, y del trozo de espacio que hayamos ocupado en su corazón. De lo contrario, nuestra nueva vida ultra terrenal, nuestro temido y aplazado paraíso, se convertirá en un guiño al sol: durará lo que duren sus sentimientos hacia nosotros. Y, a veces, es bien poco. Se hace efectivo el refrán que dice: “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Cruel, pero cierto. Seremos lo que los demás nos sientan. Viviremos después de muertos, lo que perduremos en su recuerdo. Por ese motivo, pregunto: si nos quitan la memoria, ¿qué será de nuestros muertos?

domingo, 2 de mayo de 2010

JAN GARBAREK: "Rosensfole".


El disco al que pertenecen estas dos canciones, “Rosensfole”, supone la incursión más destacada de Jan Garbarek en la música de su tierra de nacimiento, Noruega, eligiendo unas canciones basadas en el folklore medieval de ese país, donde la voz de su interprete, Agnes Buen Garnäs, sobresale con unos timbres bellísimos.
En este disco, Garbarek utiliza sintetizadores, percusión, vientos y cuerda, convirtiendo la música que ejecuta, en una perfecta orquesta virtual, con lo que consigue aumentar la dramatización de la voz de la cantante, a la que acompaña en casi todo momento, con un suboculto sonido del saxofón soprano.
La pieza, Venelite, de 7.34 minutos, está cargada de un magnífico color épico, y la siguiente, Rosensfole, de 2.45 minutos, tienen una belleza descriptiva y un lucimiento de la voz de Agnes de forma magistral.
Disco recomendado para oírlo cuando el cuerpo te solicite placer y sosiego.







sábado, 1 de mayo de 2010

RAZONES PARA DEJAR VACÍAS LAS URNAS

Nuestros sufridos representantes del senado han dado con la solución a los graves problemas económicos que padecemos los españoles: el día 28 de Abril de 2010 (tengámoslo en la memoria, es una fecha para el glorioso recuerdo) se acordó tomar en consideración la propuesta de reforma de Reglamento de la Cámara Alta presentada por 34 senadores nacionalistas, para que en el Senado se habilite el uso de las otras lenguas del Estado, es decir, del euskera, catalán y gallego. Los más optimistas (los que apoyan la medida) aclaran que ésta sólo nos costará a los contribuyentes la módica cifra de 120.000 euros, pero los pesimistas (el que está en contra, el PP) la corrige y la aumenta a 1.224.000 de euros.

La secretaria de organización del PSOE, -también senadora por dicho partido-, en un acto de clarividencia emocional, similar al que tuvo días antes de que accediera Zapatero a la presidencia rotativa de la UE, en la que nos regaló aquello “de la conjunción planetaria, etc.”, esta vez nos anuncia con su increible capacidad de observación, unida a sus poderes futuristas, que “asumamos con naturalidad este paso histórico...”
Total, que si poco se entendían antes, no garantizo el galimatías que se organizará en cuanto se apruebe el proyecto. El senado se convertirá en una ONU a escala pequeña, donde cada padre de la patria, tendrá que agenciarse unos auriculares con los que poder hacer prácticas, para cuando lo destine el partido, por su buen comportamiento, o bien, por rebeldía hacia él, al paraíso deseado de Bruselas.

En esto se entretienen los responsables de sacarnos del agujero. Cada día que pasa, más alejados de las necesidades del ciudadano. Los cinco millones de parados –un millón de ellos, mayores de 45 años, no lo olvidemos- no les interesa, a no ser como arma arrojadiza para lanzarla al contrario, estrategia últimamente utilizada por el PP, partido que, si los de izquierda no espabilan, terminará convertido en uno de extrema izquierda. Sigan por este camino serpenteante de lo intranscendente y de cocinar buñuelos de viento. Esperemos que en próximas elecciones, no echéis pestes de los ciudadanos, hartos de vosotros, que se abstuvieron de ir a votar y los califiquéis de indolentes. Porque, visto lo visto, seréis capaces de todo.

Un saludo y a seguir haciendo patria.



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