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miércoles, 17 de febrero de 2010

Tarde, pero al fin se hace justicia

En el día de ayer, con más de treinta años de retraso, se ha saldado una de las deudas que la democracia española tenía contraída con unos personajes que, en momentos difíciles, y en un peligroso sector, el militar, se enfrascaron en los últimos años del franquismo en un combate, casi romántico, para que el ejército dejara de interferir en las aspiraciones de libertad que exigía, cada día más, el pueblo. Este puñado de valerosos militares pertenecía a la UMD (Unión Militar Democrática) lo componían aproximadamente ciento sesenta oficiales, aunque este número debe quedar en entredicho por las limitaciones que producía la clandestinidad, y el porcentaje de algunos que, aunque no se integraron totalmente, simpatizaban con el movimiento y colaboraban en determinadas actividades.

Las aspiraciones de cambio en la población llegó a ser tan extendida en aquellos años que ni siquiera el último y más temido reducto de inmovilismo se quedó al margen del empuje de cambio, pues, además del grupo de oficiales que se organizaban dentro de la UMD, también funcionaba otro grupo, relativamente numeroso, dentro de la tropa, que componían los Comités de Soldados, personas provenientes, en su mayoría, del mundo de la izquierda radical, calificada en aquellos entonces como de extrema izquierda y que en determinados cuarteles llegaron a tener cierta influencia.

Los distintos gobiernos de la democracia siempre han mantenido una actitud tibia respecto a restablecer los derechos que correspondían a estos militares que fueron detenidos y juzgados sin garantías por el franquismo (hablamos del año 1975 y seguían funcionando como en el 36); Suárez se atrevió a indultarlos, pero sin derechos a poder volver a sus anteriores puestos en el ejército; más tarde, Narcís Serra los reintegró al ejército, pero a puestos “técnicos”, sin opción de dirigir la tropa. Así, poco a poco, hemos ido tapando nuestras vergüenzas hasta llegar al día de hoy, donde, con buen juicio, la ministra Carme Chacón los ha condecorado y por fin se les ha hecho justicia. Pero este reconocimiento llega tarde, muy tarde, porque la mayoría de estos militares ya están jubilados y el objetivo que pretendieron los enemigos de la democracia, de apartarlos del ejército español, al final, con la complicidad de los distintos gobiernos timoratos, se ha cumplido. España es un país aficionado a homenajear a personas acabadas o muertas; de esa manera, ni los contrarios se sienten fuertemente agraviados, ni los ancianos festejados tienen ánimos ni le quedan fuerzas para la réplica.

Ahora sólo queda que algún día se recuerde, en algún otro acto oficial, a este grupo de soldados anónimos, que lucharon junto a estos de la UMD –algunos oficiales fueron captados por estos soldados para la UMD, curioso, pero cierto- y que al igual que ellos, sufrieron la represión del franquismo en oscuros castillos militares. La democracia española también les debe un agradecimiento y un merecido homenaje, aunque no se les impongan medallas ni estén presentes. Desconozco si la ministra sabe que estos Comités existieron en los cuarteles españoles, y, a riesgo de ser perverso, ampliar este interrogante al resto de sus compañeros socialistas, porque si esto así, y me temo que jamás hayan oído hablar de ellos, mal lo tienen estos antiguos soldados para que reciban su merecido homenaje.




martes, 16 de febrero de 2010

Obama, USA, o el palo en el avispero

Teníamos un dicho en mi barrio que decía que: “tienes menos fuerza que una “Casera” “destapá.” Y es lo que le ha ocurrido a Obama, que con solo un año de mandato se ha quedado sin gas y está lapidando las expectativas que algunos manteníamos, de que en EE.UU. cambiara algo, pero ¡milagro de este país!, cambian los hombres que se instalan en la Casa Blanca, el nombre del partido, pero nunca la política que elaboran. Desde que tengo uso de razón, este país se ha caracterizado siempre por inmiscuirse en los asuntos propios de otras naciones soberanas, tratando de girar la manera de gobernar (siempre de forma militarista) de los dirigentes que a ellos no les convenía, y apoyando, sin importarles lo más mínimo, a otros gobiernos corruptos y sanguinarios.

Desgraciadamente, Obama sigue la estela de los más recalcitrantes presidentes republicanos en cuanto a política exterior; no teniendo bastante con la que tienen montado por el resto del mundo, ahora, en un intento osado por hacer más difícil la convivencia de los pueblos, continúa en su táctica absurda de buscar enemigos donde no los hay. La maquinaria armamentística le exige que no se detenga en su tarea de crear conflictos bélicos, en un afán bochornoso de sacar al mercado los productos en stock que muy pronto quedaran anticuados, sin importarles lo más mínimo el derramamiento de sangre que el negocio produzca. Por otra parte, los poderes fácticos le animan a continuar con esta política intervensionista, que tan buenos resultados les ha proporcionado a sus anteriores homólogos, para alejar la atención del ciudadano medio de la problemática social interna del país.

No de otra manera se explica la insistencia de esta potencia en seguir metiendo el palo en el avispero, y provocar el enojo de las, hasta el momento, tranquilas avispas que aún no habían picado. El problema de este país es que finiquitado la amenaza soviética, él, por sí solo, se inventa los enemigos. Se acabó también Yugoslavia; abandonan, vergonzosamente, Irak, “a la chita callando” –ellos no corren jamás el riesgo de la derrota total, aunque, como en Vietnam, el hecho de la retirada es ya un fracaso- y ahora preparan el camino para salir también de Afganistán, ante la impotencia de acabar con el monstruo talibán que ellos mismos crearon; su estrategia magistral es entrar como elefantes en cacharrería y, cuando peor está la cosa, recogen el petate y dejan el patio enfangado.

Ahora es Irán y Corea los que están en el punto de mira de la superpotencia; el motivo esgrimido en los prolegómenos a que nos tienen acostumbrados antes de la intervención, nos repiten hasta el cansancio, que son un peligro mundial porque están enriqueciendo uranio (ya lo dijeron de Irak; a pesar de las trampas que nos quisieron meter, “las armas de destrucción masiva”, jamás aparecieron- como si un país soberano no estuviese en su derecho de poseer lo que USA, Reino Unido, Francia, China, Israel, etc.; es más, ¿por qué no se pronunciaron cuando India y Pakistán lo hicieron? Cuesta creer que, a partir de ahora, EE.UU. y sus satélites sean los únicos árbitros que decidan en las condiciones que ha de gobernarse un pueblo, a riesgo de que te invadan y te metan el palo avispero en el ojo. El mundo necesita una inyección de moralidad, si no llegaremos a acostumbrarnos al olor fétido de las inmundicias.





lunes, 15 de febrero de 2010

La leyenda

Como a la mayoría de los mortales, a este que está detrás de la pantalla, también le apetece, de vez en cuando, hacer un alto en el camino, procesar datos y, una vez elaborados, archivarlos. También le encanta detenerse, cuando asciende por una empinada escalera de caracol, y acercarse a contemplar la distancia que le separa del suelo, peldaño a peldaño, vuelta tras vuelta, sin apenas esfuerzo. Siempre he tenido presente en mi vida el símil de la escalera con el acontecer diario de nosotros: los días, no son más que los pequeños peldaños de mármol que pisamos cotidianamente y que los pasamos sin apenas enterarnos; los años, son un descansillo para el largo trecho, y donde, por toda lógica, deberíamos detenernos a tomar aliento.

No es verdad que sea muy estricto en el cumplimiento de esta norma; quizás, como le ocurrirá a la mayoría de vosotros, recurro a ella en momentos de dificultades o intranscendentes, pero nunca en el momento programado. La buhardilla de la casa suele ser el lugar elegido para este cometido; ella se presta con su espacio elevado, su destino final de todo cachivache descartado, su utilización como papelera provisional de todo papel, revista, folleto, catálogo o libro que no encuentran alojo abajo; ella es, repito, el santuario pagano donde me refugio para esta actividad. Allí, clavado de rodillas, cual si de una prosternación se tratase, o sentado en una banqueta, ejerzo la afición de rebuscar entre los montones de cajas apiladas, secuencias de mi ayer que quedaron archivadas en esta serie de objetos, y que, de vez en cuando, suplen la ingratitud que contra nosotros ejerce la memoria.

Y fue en una de estas cajas donde encontré tan valioso recuerdo: dos páginas –no recuerdo si eran centrales o no- de la revista semanal de “El País”, no sé exactamente de qué mes; sería, tal vez, por abril de 1991. Lo que puedo asegurar es que formaba parte de una publicidad sobre algo de fotocopiadoras, en la que incluían todas las semanas una historieta o alguna leyenda, y cual no fue mi sorpresa y satisfacción al leer la de ese día. Hoy, recalando en los recuerdos que este hallazgo me reporta, paso a transcribírsela a ustedes:

LA LEYENDA
Hace años, en un lejano país, había un rey
que amaba las flores.

Un día llegó a palacio un viajero que le habló de un jardín
tan bello que no podía describirse con palabras.

El Monarca, que buscaba la perfección por encima de todo,
pensó que nunca sería feliz si no contemplaba ese jardín
con sus propios ojos.

Así, pues, decidió ir a visitarlo y envió mensajeros para que
anunciaran su próxima llegada.

El jardinero, hombre humilde y sabio, no se consideró
merecedor de tal honor aunque, por amor a su Rey, preparó el jardín
para que pudiera ser digno de tan alto personaje.

El día señalado se levantó antes de amanecer y cortó todas las flores
excepto una, la más perfecta.

El Rey, al llegar, se postró ante la única flor
de todo el jardín y, demostrando su gran sabiduría,
lloró de felicidad y le dijo al jardinero:
“Tú sabes que en una sola flor está
la perfección de todas las flores, realmente eres
el más grande jardinero de todo mi reino.”


(No puedo deciros de quien es el texto. La revista también lo omitía.)

domingo, 14 de febrero de 2010

¿Una justicia para pobres y otra para ricos?

Sólo ha transcurrido dos días desde la publicación de mi post pidiendo la apertura de un debate serio sobre la necesidad de la implantación de la cadena perpetua revisable, y hoy, nada más abrir los periódicos, leo, con estupefacción, una noticia que me ratifica, aún más, en mi demanda: la puesta en libertad de Luis Roldán, aquel ex director de la Guardia Civil que se aprovechó del cargo para enriquecerse. Fue condenado a 31 años de prisión, y después de cumplir ¡SÓLO! 15 de condena, que no de cárcel, porque desde el 2005 disfruta de un régimen de segundo grado que le permite pasar todo el día en su casa, pasear tranquilamente por Zaragoza, y luego, regresar a dormir a un Centro de Inserción Social, nada de cárcel.

Recordemos que este delincuente social no ha devuelto prácticamente nada de lo robado, ya que los jueces sólo han logrado recuperar 1.600.000 euros de los embargos que sobre algunas cuentas corrientes y propiedades realizaron, pero que esta cantidad sólo representa el 8% de lo que le adeuda al estado, ya que el resto del botín, unos 10.000.000 de euros (¿no se marean ustedes con las cifras? ¿No les da la impresión que es un relato ficticio de cine negro?) Se encuentran escondidos a buen recaudo en un ignorado paradero; también se le conocen dos propiedades en París y una Villa en las Antillas francesa valorada en 3.7 millones de euros, etc.

¿Cómo es posible que la democracia no se proteja contra estos elementos nocivos y viva expectante, cómo estos individuos se aprovechan de sus cargos políticos para saquear la triste economía del país? ¿A quien amparan los responsables gubernamentales, no queriendo modificar estas leyes estúpidas? ¿No será sólo un acto de corporativismo, o tal vez, de autoprotección para cuando les toque a ellos? Porque al desgraciado, ya sabemos que esta manera de enjuiciar no los roza (y cuidado, que no se quiera ver en mis declaraciones ninguna simpatía por el “chorizo”); ejemplos tenemos de delincuentes que por
robar una barra de pan le cayó un año de condena, y a otros muchos que, encontrándose del todo rehabilitados, después de siete años de haber rehecho su vida –que según nos repiten hasta la saciedad, es la función de esta justicia-, pues bien, estas personas las obligan a volver a la cárcel a liquidar lo que les falta por cumplir de condena.

Lo que ocurre en España con la justicia es “de puro cachondeo”, como dijera el ex alcalde de Jerez de la Frontera; no se puede aceptar dos varas de medir el delito y dos maneras diferentes de interpretar la justicia; no se puede tolerar una justicia blanda para los ricos y los cargos públicos, y otra, feroz y exigente, para los pobres. El país (sus ciudadanos) o nos tomamos en serio este tema o corremos el riesgo de que esta institución, que no sé si alguna vez fue respetable, se desmorone por sus incongruencias. La tarea es bien difícil cuando hay tantos intereses de por medio, pero, o le ponemos empeño, o nos hundimos con ella.

San Valentín: Un día propicio para el engaño.

En una sociedad como en la que estamos, vacía de valores, sin contenidos éticos ni morales, motivados siempre por la apariencia y viviendo del camuflaje y la improvisación, necesariamente necesita de estos días para reparar las carencias de los otros trescientos sesenta y cuatro de inactividad y olvido. Porque a la humanidad, lo que más le fatiga son las carreras de fondo, donde el agotador día a día, pone a prueba su poder de resistencia; a esta sociedad, lo que le caracteriza, son las pruebas de velocidad; son más brillantes y exigen menos constancia.

Asombra pasear por la calle y observar la de reclamos publicitarios que hay para cumplir con este día rehén de los mercados; recuerdo que, cuando joven, casi no se hablaba de él, hasta que unos grandes almacenes se propuso, a base de repetir un año tras otro, eslóganes babosos, que los ciudadanos pasaran por sus departamentos si no querían que, gracias a la pareja, el día se les transformaran en un infierno.

Luego, con el paso del tiempo, nos fuimos idiotizando y el resto de los comercios, que vieron el filón que la estupidez les proporcionaban, adoptaron la misma política publicitaria para ellos, y hoy te encuentras a las agencias de viajes ofertando prometedores viajes para enamorados –habitación y baile incluidos-, como si la ausencia de estos fueran los causantes de la escasez de cariño; las floristerías te seducen con el ramo de rosas más singular y románticas, digna de regalar a la persona que más odias durante el resto del año; las perfumerías, sus magníficos y caros productos, para ocultar el olor que despide el amor mal conservado; y, por último, lo más asombroso, las cestas de frutas variadas que, en un intento de ampliar mercado, exhiben las verdulerías del barrio, para tratar de quitar el mal regusto que la carencia de afecto, durante el resto del año, te deja en el alma.

Para los que somos mastines, las fogosas salidas de los galgos no nos impresionan; sabemos que el trayecto a recorrer es bien largo y que en cualquier revuelta, nos lo encontraremos echado. El amor, como al resto de las cosas importantes en la vida, hay que tratarlo con delicadeza y respeto; solo así lograremos concluir nuestros días de estancia en esta vida medio satisfechos.







sábado, 13 de febrero de 2010

Deberes para el fin de semana

PARA LEER


Manuel Rivas, nacido en la Coruña el año 1957.
Dio sus primeros pasos como escritor en el mundo de la poesía. Lo conocí, por casualidad, en Enero de 1991; en una emisora de radio estatal presentaron el libro y leyeron parte de este relato: la impresión que me causó este autor aún la recuerdo con agrado. Anoté su nombre, la editorial y el título, y en cuanto regresé a casa me puse a buscarlo por las librerías. Valió la pena, todo él está lleno de frescura y propósitos; en los relatos marca perfectamente las pautas, sobresaliendo algunos desenlaces, donde la palabra revienta inundándolo todo. De este libro titulado “Un millón de vacas” he seleccionado “Primer amor” donde se puede comprobar a la perfección los detalles apuntados. Basilio Losada decía de él: “¿Es un poema o un relato el cuento que, titulado Primer amor, se incluye en este libro? Apenas una página, un diálogo aparentemente insustancial, que no arranca, y una frase que es como el verso catorce de un soneto magistral, el que da sentido a los otros trece.” Recréense en la finalización de esta hermosura de relato.


PRIMER AMOR

Gaby, Gabriela, es mayor que yo. Creo que mucho mayor. Me lleva, por lo menos, dos años. Después de tanto tiempo, no esperaba encontrarla en la aldea, en Aita, pero allí estaba, sentada lánguidamente en la bancada de piedra de los Brandariz, entre dos tiestos de geranios.
-Hola.
-Hola.
-¿Qué tal?
-Bien. ¿Y tu?
-Bien. Muy bien. Bueno, fatal.
En realidad, era mucho mayor que yo. Tres años, quizá.
-Estás muy delgada.
-Tu también estás muy delgado.
Llevaba una falda larga y tenía los pies desnudos. Eran unos pies grandes, de hombre.
-Estuviste fuera.
-Sí.
-A lo mejor yo también me marcho.
-¿Ah, sí?
-Sí. Voy a marcharme. Estoy pensando hacer un viaje. Pero muy lejos, ¿sabes? A Australia o a un sitio de ésos –digo yo.
-Sería fabuloso.
-Sí, casi seguro que me voy a Australia. Un amigo mío tiene allí a sus padres. Se hizo radioaficionado y habla con ellos por la noche.
-Yo estuve en Barcelona, ¿sabes? Viví con gente y así.
-Ah, Barcelona, claro. Nunca he hecho un viaje, ¿sabes? Me gustaría hacer algo importante. Australia, o algo así.
-Debe ser alucinante. Tan lejos.
-Mi amigo dice que si hiciéramos desde aquí un agujero que atravesara toda la tierra, saldríamos a Australia. ¿Qué tal en Barcelona?
-Bien. Bueno, regular. Mal.
-Mi amigo me regaló un reloj. Te despierta con la música de Cumpleaños Feliz. Happy birthday to you. También tiene la hora de Tokio, y de Londres, y de Nueva York. Y puedes anotar teléfonos y guardarlos. Es como un ordenador. Mira, mira, fíjate.
-¡Oh, qué bien, es fantástico! ¿Sabes? Yo tengo una hija.
-¿Una hija?
-Sí, ¿quieres verla?
Y me invitó a pasar, sonriendo, como si le doliera sonreír.



PARA OIR




George Ivan Morrison, Van Morrison , nace en Belfas (Irlanda del Norte), el 31 de Agosto de 1945.
Su contacto con la música comienza desde muy pequeño: su madre era cantante y su padre, un gran aficionado. Así fue como el pequeño Van se familiarizó con cantantes como Jelly Roll Morton, solomon Burke y Ray Charles, entre otros, y estilos de música como el jazz, blues y folk.
A los doce años su padre le compra la primera guitarra; poco más tarde un saxo; a los diecisiete abandona la casa y se va de gira por Europa con un grupo de juventud que poco después abandona, para seguir en solirario. Su primer disco "Astral Weeks" lo graba en 1968 y es calificado por la crítica como de "hipnótico, mediático, con un poder musical único". En 1970 el segundo "Moondance", otro de los mejores.
Van Morrison toca la guitarra, el saxo, el piano y la armónica, y su música está influenciada por el folk, el country, el gospel y el blues, y todo los críticos coinciden en considerarlo uno de los cantantes más influyentes de la música contemporánea; incluso algunos aseguran que " ningún blanco canta como él".
Oíremos su primer disco, "Atral Weeks", -para mi gusto, el mejor, y tiene bastantes y buenos- y de él, la canción que da título al disco. Disfrutarlo.




PARA VER



De Kenneth Branagh “Mucho ruido y pocas nueces”, del año 1993.
Basada en una obra de Shakespeare (como suele ser habitual en todas las cintas de este director) la película es una muestra del bien hacer cinematográfico a nivel técnico (se luce Kenneth), fotográfico (es una explosión de alegrías en tonos verdes y blancos) y de diálogos (magistral la adaptación de los diálogos), sin caer en el peligro del aburrimiento en el que suele entrar mucho cine británico. Protagonizada, adaptada, producida y dirigida todo por él, destaca la genial interpretación, en su papel de soltera resabiada, de Emma Thonpson, y magistral, Denzel Washington, en el papel de un príncipe navarro que regresa de la guerra. Destacable, también, el corto papel que interpreta Michael Keaton, que lo consagró como un fenemenal actor.
El argumento, aquí, es lo de menos. La comedia de Shakespeare sólo es una excusa para pasearnos por los entresijos que teje el amor para que al final todos sean felices y coman perdices, pero con la rotundidez y belleza de algunas de las frases que el autor de teatro nos tiene acostumbrado. La película se rodó en la Toscana italiana y no pudo ser más acertado el lugar escogido.
Película para el disfrute de los sentidos y pasar un agradable rato.





PARA EL ALMA

Despedida
Puedo estar orgulloso.
Se cae la casa
pero mis hijos huyeron al bosque
con la cabeza llena de pájaros.


Suicidio campesino
Y luego están los muertos de la tierra,
elegantes en las ramas,
serenamente colgados al amanecer de los manzanos,
con sus ojos de nieve,
como aves viejas que no pudieron emigrar.


Ecos
Nuestra guerra es vuestra armonía.
Nuestra derrota, vuestro paisaje.
Se nos caen las hojas.
Vosotros hacéis poemas.


Manuel Rivas

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