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jueves, 11 de diciembre de 2014

Alba Molina: "Sevillanas de la vida"










No sabía nada de estas sevillanas hasta la pasada semana en que se las oí cantar a Montse Amador  cuando paseaba por la Plaza Nueva de Sevilla. Ella me informó que eran de Alba Molina, la hija de Lole y Manuel, de la que tampoco tenía noticias desde que cantara con sus otras dos compañeras que formaban aquel trío “experimental” llamado “Las Niñas” que hicieron algunas cosas interesantes. Después, cuando llegué a casa, busqué en YouTube  los vídeos que esta joven había subido, para volverlas a escuchar, pero desgraciadamente no tiene ninguno con estas sevillanas que tanto me atrajeron... Así que me conformé con el de Alba que, aunque no está mal, no tiene nada que ver con la calidad de Montse. Ella le da más cadencia, es más profunda, más precisa, y los registro de voz –a pesar del directo- son superiores a los de la hija de Lole.
Concretando: que son unas hermosas sevillanas de las de oír, con una interesante letra, y que desconozco quien es el autor, aunque yo me inclino a creer, por el estilo musical y el contenido, que pueda ser obra de Manuel, el padre de Alba.
Que disfrutéis con este ratito musical y poético.




                         

  I



 Me enamoré, me enamoré, me enamoré, me enamoré.
Me enamoré de tu risa, tu pelo, tu cara,
paisaje del cielo.
De lo verde de los campos,
del aire, del sueño,
del hombre que anhelo.
Cantaba el amanecer y me bañaba un lucero,
cantaba una gran verdad,
si no me besas, me muero.
Me enamoré, me enamoré, me enamoré.



 II


La soledad, la soledad, la soledad, mi soledad.
La soledad me acompaña,
de noche, tu ausencia, me mata y me hiere.
Lo que robamos al tiempo,
tus besos, mi miedo, la escarcha de Enero.
La soledad me enseñó a amarte sobre los celos,
a perseguir tu pasión y a refugiarme en mi credo.
La soledad, la soledad, la soledad.



III



Tú qué me das, tú qué me das, tú qué me das, tú qué me das.
Si yo te doy mi cariño, sincero,
mi risa, mi boca de hielo.
Te doy lo limpio del aire,
mi sangre, mis ganas,
mi aliento, mi velo.
Te doy las flores de abril,
lo que me escriben en celo,
te doy la voz de jazmín,
te doy un patio de albero.
Tú qué me das, tú qué me das, tú qué me das.



 IV


Libérame, libérame, libérame, libérame.
Libérame de lo negro, lo sucio,
lo muerto, lo falso y lo necio.
Y dame el son de los campos de Cádiz,
lo blanco y el azul del cielo.
Libérame del perdón, de los que nunca sintieron,
de los que no ven amor,
de los que son embusteros.
Libérame, libérame, libérame.




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Setas de la Sierra de Aracena: "Amanita muscaria", "Coprinus picaceus" y "Boletus luteus (Suillus luteus)"






Amanita muscaria (No comestible)



A la espera de que llegue la temporada de los "Gurumelos" (Amanita ponderosa), el otoño aún sigue regalándonos algunas setas que llevarnos a la mesa, entre ellas, Níscalos (Lactarius deliciosus), Rebozuelos (Cantharellus cibarius), Tentullos (Boletus aereus), boletus de jaras, y -para nosotros este año- una novedad: el Boletus luteus (Suillus luteus), una seta nada apreciada en la zona lo que permite encontralos en grandes cantidades, y por supuesto, el hallazgo de algunas hermosuras no comestibles como son estas dos Amanitas muscarias y el no menos bello Coprinos picaceus. 
La temporada de otoño está siendo bastante generosa en Tanas (Amanita caesarea), Tentullos (Boletus aereus), Níscalos (Lactarius deliciosus) y Rebozuelos (Cantharellus cibarius), confiemos que la de los Gurumelos, a primeros de Febrero, sea tan generosa y positiva como ésta. 



Coprinus picaceus (Sin interés culinario)



Boletus luteus (Suillus luteus) Buen comestible con precauciones


Boletus luteus (Consumido sin retirar la cutícula del sobrero puede resultar laxante)



Dos imágenes del Suillus luteus, un boletus similar a los demás pero que se diferencia de ellos por su visible anillo membranoso, su inconfundible cutícula mucilaginosa fácilmente separable, y su pie bastante más delgado. 
Su hábitat suele ser los espacios con pinos silvestres, encontrándose en grandes grupos. Tiene una carne blanca, más blanda que la de sus hermanos, con un olor exquisitamente afrutado y un sabor delicioso y dulce. Es más tardío que el Edulis y el Aereus, lo que nos permite seguir disfrutando de los boletus aún a mediados de Diciembre.
Por su textura es ideal para hacer salsas, cremas, tortillas, un buen arroz cremoso o un guiso de papas, aunque hay que tener la precaución de retirarle la cutícula para eliminar el riesgo laxante de la misma, el pie y la esponja del sombrero (tubos), de esa manera tendremos en nuestras manos un exquisito manjar.



Cesto de Níscalos (Lactarius deliciosus)







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