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lunes, 30 de junio de 2014

Vinos del Marco de Jerez: Algunos apuntes para el descubrimiento de un tesoro enológico (Oloroso)




Botas de Oloroso





Oloroso

Procedentes de la fermentación completa de mostos del segundo prensado de uva palomino, los olorosos son vinos "vocacionales". La especial estructura que muestran desde un principio aconsejan a los catadores su clasificación con destino a crianza oxidativa. El encabezamiento inicial a 17% vol. de alcohol impide el desarrollo del velo de flor, por lo que el vino envejece expuesto en todo momento a la lenta acción del oxigeno mediante el tradicional sistema de criaderas y solera. La lenta pérdida de agua a través de las paredes de las botas de madera propicia un continuo proceso de concentración, que hace que el vino vaya ganando en estructura, suavidad y complejidad.
Vino de un color ámbar a caoba, más oscuro cuanto más prolongada sea su crianza. Es un vino con más cuerpo. Sus aromas son cálidos y redondos, y como su nombre indica son complejos y potentes. Con pronunciados aromas a frutos secos de cáscara, como la nuez, notas tostadas, vegetales y balsámicas que recuerdan la madera noble, el tabaco rubio y la hojarasca seca. Se pueden apreciar notas especiadas y animales que recuerdan a trufa y a cuero.
En boca son vinos sabrosos y muy estructurados. Potentes, redondos y con mucho cuerpo. Su contenido en glicerina hace que sean suaves al paladar. Tienen larga permanencia en boca y complejos aromas retronasales. Resaltan notas de madera noble que propician un final secante muy elegante.


Fuente: sherry.org



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viernes, 27 de junio de 2014

Rafael Lozano: "Llovía"











Llovía



Llovía.
Tras el vaho de los cristales
un fuerte aguacero inundaba mi vida.

No sabría precisar si hacía frío o no,
si era la noche o era el día.
Sólo sé que llovía.
Y que cuando abrí mi corazón
tú estabas allí,
tumbada junto a mi agonía.

Llovía.
Y era el sol y también era la luna.
Pero mi pecho estaba seco.








jueves, 26 de junio de 2014

Claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos)











El claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos, de estilo Románico, tiene dos niveles superpuestos: el claustro inferior y el claustro superior. El claustro de abajo es de dos épocas: las galerías Oriente y Norte son de la segunda mitad del siglo XI; en cambio, las galerías Poniente y Sur son del siglo XII. El plano solar forma un rectángulo, con 16 arcos en las galerías Norte y Sur y 14 en las galerías de Oriente y Poniente. El claustro superior se construyó a finales del siglo XII.
Se comenzó a construir por el ángulo Noreste, sector por el que comienza la visita. Los capiteles del 1 al 36 (perfectamente acabados) pertenecen a la primera etapa constructiva, y a la segunda los que van del 37 al 46. Los capiteles eran los "textos" donde el pueblo analfabeto podía "leer" los distintos acontecimientos de la vida de Jesucristo y de quienes lo rodeaban, siendo estos de Silos una verdadera enciclopedia sagrada.
Pasemos a ver algunos de ellos.



Artesonado de la galería norte del claustro Silos


Galería oeste


Capiteles del claustro de Silos









Originalidad y belleza en las columnas
 


Vista parcial de la iglesia donde, con un poco de suerte, podremos oir gregoriano

Jardín del caustro con el ciprés centenario














miércoles, 25 de junio de 2014

Abacería "Casa Nicolás": La despensa de Andalucía










Situada en la calle Japón de Sevilla-Este, esta abacería destaca por una oferta de productos de máxima calidad, exclusivos de Andalucía. La apuesta no puede ser más valiente y arriesgada, pero Nicolás Rivero -gerente del establecimiento-, ha sabido solventar esta hipotética limitación geográfica, rebuscando por todos los rincones de la comunidad los productos necesarios para surtir a este establecimiento.




Su oferta de vinos está compuesta por:
Tinto de Arcos de la Frontera
Fino, Oloroso y Palo Cortado de Jerez de la Frontera
Blancos de Villanueva del Ariscal, Jerez de la Forntera y el Condado de Huelva
Manzanillas de Sanlúcar de Barrameda
Pedro Ximene de  Villanueva del Ariscal
Espumosos de Umbrete y La Palma del Condado
Anises de Higuera de la Sierra y Carmona
Brandys de La Palma del Condado y Jerez de la Frontera
Ginebras de Carmona y Alcalá de Guadaira
Pacharán y diversos licores más de Carmona
Whisky de Padul 
Ron de Motril


La carta de productos para tapear o comer está compuesta por: 

Queso payoyo de la Sierra de Grazalema
Chacinas de Benahoján y Aracena
Salazones y Ahumados de Isla Cristina y Barbate (incluidas las anchoas)
Gambas blancas de Huelva, etc., más una selección de productos varios que completan la generosa oferta que este establecimiento ofrece.





El local es pequeño pero acogedor. Tiene una aceptable y variada carta de vinos, alimentos y licores que permiten echar una agradable jornada gastronómica, con el significativo añadido de estar consumiendo buenos productos de la tierra, nuestra generosa y pródiga Andalucía, aunque queden andaluces que n0 crean que podamos ser  autosuficientes. Vengan y comprobarán que aquí no falta “casi” de nada.










martes, 24 de junio de 2014

Vinos del Marco de Jerez: Algunos apuntes para el descubrimiento de un tesoro enológico (Amontillado)





Sugerentes copas de vino Amontillado







Amontillado


Procedente de la fermentación completa de mostos de uva palomino, el Amontillado es un vino singular, fruto de la fusión de dos tipos de crianza, la biológica y la oxidativa, lo que hace de los amontillados vinos extraordinariamente complejos e interesantes. Para que lo entendamos bien: es como someter un fino o una manzanilla a una segunda crianza.
Como los dos vinos anteriormente citados, el Amontillado comienza su particular proceso de crianza con una fase inicial bajo “velo de flor”.  Durante los primeros años en las criaderas el vino adquiere notas punzantes y acentúa su paladar seco. A partir de un determinado momento, cuando desaparece el “velo de flor”, se le vuelve a encabezar, esta vez por encima de los 17º, lo que provoca una segunda fase de crianza, esta vez oxidativa, que oscurecerá paulatinamente el vino y lo dotará de concentración y complejidad. 


Botas de Amontillado


Los amontillados son finos y manzanillas envejecidos que pasan un primer tramo de su vida criándose como tales (crianza biológica) y una segunda fase puramente oxidativa que, en el caso de los viejísimos, puede ser extraordinariamente larga. 
La calidad de un amontillado depende, en gran medida, del tiempo. Tiempo bajo una escrupulosa y larga crianza bajo “velo de flor”, determinante para que el vino adquiera (y después conserve) el carácter biológico y la finura tanto en nariz como en boca. Tiempo de crianza oxidativa, fundamental para que el vino integre los diferentes componentes aromáticos y el alcohol, y gane en concentración, profundidad, largura.

El Amontillado es un vino de un elegante color topacio a ámbar. Su aroma es sutil y delicado, con una base etérea suavizada por aromas de frutos secos de cáscara (avellanas), y vegetales que recuerdan a hierbas aromáticas y tabaco negro.
Presenta una entrada en boca amable y una acidez equilibrada; su desarrollo resulta complejo y sugerente, destacando un final seco y un post-gusto prolongado en el que retornan las notas de frutos secos y madera envinada. 









lunes, 23 de junio de 2014

Vinos del Marco de Jerez: Algunos apuntes para el descubrimiento de un tesoro enológico (Fino)







Sugerentes copas de fino de Jerez


Fino


El vino Fino se obtiene a partir de la fermentación total de mosto de yema (primer prensado) de uva de la variedad Palomino fina. El vino base así obtenido se encabeza hasta los 15º de alcohol con el objetivo de favorecer el desarrollo del “velo de flor”, unas levaduras de la familia Saccharomyces que son las responsables de que éste no se oxide y mantenga ese color amarillo pajizo que tanto lo caracteriza. 
La protección natural de las levaduras va a evitar la oxidación del vino a lo largo de toda su crianza y a conferirle características organolépticas muy especiales. Esta crianza biológica se prolonga durante un período mínimo de tres años y se realiza en botas de roble americano mediante el tradicional sistema de criaderas y solera, aunque, a diferencia de la manzanilla de Sanlúcar, este caldo estará en contacto directo con el aire durante cortos preriodo de tiempo en invierno y verano, por la disminución o desaparición temporal de este velo protector, debido a las temperaturas extremas. 
Ésta es la cuasa de que Finos y Manzanillas sean  difierentes: la influencia de las condiciones climáticas en  el proceso de crianza biológica. Sanlúcar de Barrameda, debido a determinadas características microclimáticas de altísima humedad y moderadas temperaturas, presenta unas condiciones muy buenas para el desarrollo y mantenimiento de los microorganismos que son responsables de la mayoría de los componentes aromáticos de este tipo de vinos (el llamado "velo de flor"). Mientras que en la bodegas sanluqueñas esta capa protectora permanece todo el año, en Jerez -a causa de las temperaturas extremas-, desaparece o disminuyen durante algunos períodos del invierno y el verano.





 Imagen del "velo den flor" en una bota de fino con las tapas acristaladas


Mientras que en la bodegas de Sanlúcar la crianza es completamente biológica, ya que el velo protege el vino del contacto con el aire,  en las jerezanas hablaríamos de una crianza biológica salpicada de periodos oxidativos. Esto se traduce en las manzanillas en un aumento de los paraldehídos, mientras que en los finos dominan más los acetoaldehídos. 
En principio, dada la notable disminución de glicerinas provocada por la acción de dichas levaduras, los vinos más marcados por la crianza biológica -en teoría las Manzanillas- tendrían menos cuerpo y serían menos untuosos al paladar que los Finos jerezanos. En cuanto a los aromas, en las Manzanillas predominarían los salinos y yodados, frente a los frutos secos (almendras amargas) y el carácter punzante que aparecerían de manera más obvia en los Finos.
El resultado de esta centenaria elaboración será la consecución de un excelente vino (el Fino) de un brillante color amarillo pajizo a dorado pálido,  con aromas punzantes y delicados con ligeros recuerdos almendrados y notas de masa fresca de pan y hierbas del campo. Al paladar es muy seco, delicado y ligero. En el post-gusto vuelven los recuerdos almendrados, dejando una agradable sensación de frescor. 



 Imagen de una bodega de finos en el Puerto de Santa María




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viernes, 20 de junio de 2014

Ettore Scola: "Una jornada particular"







Genial y conmovedora película de Ettore Scola. Las actuaciones de Sophía Loren y Mastroianni son impecables. Quienes no hayan tenido la ocasión de verla, ahora es el momento de hacerlo, y para aquellos que sí lo hicieron, tienen la oportunidad de revisionarla, seguro que encuentran algo que les pasó desapercibido en la anterior ocasión. 



jueves, 19 de junio de 2014

Muere Jimmy Scott: La voz del jazz








Ha muerto a los 88 años  “Little Jimmy Scott”, una leyenda del jazz que emocionaba a todo el que lo oía por ese registro de voz de contralto  que tanto lo caracterizaba. Scott padecía el síndrome de Kallman, una enfermedad genética que le impidió desarrollar su cuerpo afectando también a las cuerdas vocales, dándole ese registro de voz único por el que conmovió a cantantes de distintas generaciones.
La muerte, una vez más, cumple con su cometido y nos deja sin esta voz prodigiosa de la interpretación jazzística, aunque no podrá privarnos de oírla en sus registros discográficos.




miércoles, 18 de junio de 2014

Vinos del Marco de Jerez: Algunos apuntes para el descubrimiento de un tesoro enológico (Manzanilla)




Dos seductoras copas de manzanilla







La Manzanilla


Hablar de la Manzanilla es hablar de Sanlúcar de Barrameda, la ciudad costera situada en la desembocadura del río Guadalquivir que constituye uno de los vértices del triángulo del Jerez. Sólo en las bodegas situadas en esta bella localidad es posible la crianza de estos vinos tan singulares, razón por la que la Manzanilla tiene el privilegio de ser una Denominación de Origen en sí misma.
La D.O. "Manzanilla - Sanlúcar de Barrameda" se encuentra inserta geográficamente dentro de la D.O. "Jerez-Xérès-Sherry" y comparte con ésta tanto la Zona de Producción como la tutela del mismo Consejo Regulador. Tanto la uva utilizada como los procedimientos de elaboración son los mismos del Jerez.
Sin embargo, hay un aspecto que confiere identidad propia a estos vinos: la crianza bajo "velo de flor" en el especial microclima de la localidad de Sanlúcar que hace que esta protección dure todo el año. 
Tres grandes agentes condicionan ese clima sanluqueño tan especial, junto con la propia estructura de relieve de la población, integrada por dos bancales a distinto nivel; uno en la cota del mar -el Barrio Bajo- y otro a unos metros por encima de aquél -el Barrio Alto. 
Dichos agentes son: 
  • el río Guadalquivir, que representa el límite natural por el norte de Sanlúcar; 
  • el Océano Atlántico, donde aquél vierte sus aguas y que bordea la ciudad por el oeste; 
  • y la marisma, esa gran extensión de llanura sobre el antiguo delta que representa una ausencia total de relieve. 
Los tres agentes propician unas temperaturas más suaves y una humedad relativa más alta que las imperantes en el resto de la zona de producción del Marco de Jerez. El vehículo que transporta esa humedad es la brisa marina, el viento de poniente que al encontrarse con la pantalla que ofrece el Barrio Alto, se ralentiza y la transmite al casco urbano sanluqueño.
La conjunción de todas estas circunstancias hacen posible la singularidad especial del "velo de flor" de Sanlúcar y determina también las especiales características organolépticas de los vinos de crianza biológica que se crían en sus bodegas.
Dependiendo de lo prolongado de la crianza, las manzanillas originalmente "finas" pueden llegar a presentar ligeras notas de oxidación a medida que la flor, tras años y años de crianza, va agotándose en las criaderas  de más vejez.  Surge entonces ese vino tan especial, con características entre la manzanilla fina y el amontillado, denominado "manzanilla pasada". 

La manzanilla se obtiene a partir de mostos de yema (del primer prensado) de uvas palomino fina y una crianza biológica bajo "velo en flor" en superficie que preserva a ésta de la oxidación del aire. Es un vino que se caracteriza por un color amarillo pajizo, aroma punzante con un deje salino que le aportan las brisas marinas,  en boca es fresco, ligero y seco.
La vendimia dura aproximadamente veinte días , entre finales de agosto y mediados de septiempbre. Una vez realizada la recogida de la uva, esta es transportada con la máxima celeridad posible a los lagares. Las uvas se descargan en unas cintas transportadoras para eliminar los escobajos, hojas y racimos en condiciones no óptimas. 
Después, mediante suaves presiones se obtiene el denominado mosto de yema que supone un rendimiento de 70 litros por cada 100 kilos de uva. Sólo este mosto de yema tendrá entrada en el sistema de crianza de Jerez y Manzanilla. 
Tras la primera fermentación, (que podíamos calificar de tumultuosa en sus primeras horas) a una temperatura controlada de 22-24 Cº y en la que un 90 % del azúcar se irá convirtiendo en alcohol etílico y anhídrido carbónico, seguirá el proceso de una segunda fermentación en la que la actuación de las levaduras que se aportan lleva su tiempo. 
La actuación de los enólogos va a definir cuales son los mostos seleccionados para la elaboración y crianza de las manzanillas, sobre los que se actuará encabezándolos con alcohol vínico para llevarlos hasta los 15º. Tras las operaciones de clarificación y filtrado, el vino queda preparado para su crianza.

En el proceso de crianza de los Vinos del Marco de Jerez, a éstos no se les fuerza para que sigan un camino determinado, sino que es el propio vino quien elige, tranquilo y sin prisa, su ruta hacia uno u otro tipo ya consagrado.
Mientras que la crianza de la casi totalidad de los vinos es anaerobia (en vasijas cerradas herméticamente para evitar la oxidación del mosto), en el Marco de Jerez la crianza del vino es aerobia (en contacto con el aire). En el caso de la Manzanilla la oxidación se evita por la aparición espontánea, en la superficie del vino, de un “velo de flor”, unas levaduras del género Saccharomyces  que la aísla del aire, consume su alcohol y le aporta nutrientes. Ellas, las Saccharomyces, son las responsables de ese milagro que conocemos como Manzanilla de Sanlúcar, todo un placer para la vista, el olfato y el gusto.
Este “velo de flor”, que se mantiene durante varios años sobre la superficie de la Manzanilla, es el que obra el milagro de su crianza biológica y le da sus peculiares características organolépticas.



Imagen del "velo de flor" en una bota de manzanilla



La crianza de la Manzanilla se realiza en botas de roble americano que se llenan en sus 5/6 partes, dejando una cámara de aire de "dos puños" para que puedan actuar las levaduras de la flor.
Estas botas se disponen en hileras de, al menos, tres alturas, lo que se denomina el sistema de criaderas y solera - propio del Marco de Jerez-, que tiene la finalidad de obtener vinos con características organolépticas homogéneas y con sabor uniforme.
El sistema consiste en ir trasegando vino desde las hileras o criaderas más elevadas (los más nuevos), hasta la hilera o escala más cercana al suelo que se denomina solera y que contiene el vino de más edad. De estas soleras es de donde se extrae una proporción de vino para su embotellado. 
Todas estas labores de trasiego o reposición de criaderas y solera se realiza con unos utensilios llamados canoa y rociador, para que el vino entre en las botas lentamente -como si fuera un rocío- con objeto de no dañar la flor.
El sistema de criaderas y solera dinámico,  se produce por el corrimiento de escalas de vinos de diferentes años. Procedimiento que persigue que los vinos jóvenes adquieran las buenas cualidades de los vinos viejos.





En la Manzanilla hay que distinguir diferentes tipos, en función del tiempo de crianza. Como queda dicho, el mínimo del período de crianza será de tres a cuatro años, pero no olvidar que puede llegar hasta diez

Dependiendo de los años se estable la siguiente clasificación:
  • Manzanilla en rama: Pocas son las bodegas que la comercializan. Se embotella directamente desde la solera, pasando por un ligero proceso de clarificación, pudiendo generarse "velo de flor" en la misma botella, enturbiándose el caldo. Resulta más aromática. Las "sacas" suelen coincidir con el inicio de las estaciones, con lo cual tendremos la saca de primavera, la de verano, la de otoño y la de invierno.
  • Manzanilla fina: Se comercializa embotellada. Es la más conocida y saldrá al mercado con tres o cuatro años de crianza, envasada aplicando las últimas técnicas que la estabilicen y eviten el “remonte”.  
  • Manzanilla Pasada: Tiene un sabor más pronunciado adquirido en una crianza que se prolonga hasta los 8 ó 10 años. Se comercializa embotellada.
Vocabulario de la manzanilla (Algunas definiciones valen también para otros vinos ): 
  • Sistema de soleras y criaderas: Suele tener por lo general una altura de tres botas. Las más cercanas al suelo son las soleras; la siguiente fila de botas pertenece a la primera criadera, encima de esta va la segunda, la tercera, la cuarta, quinta, etc, si son más de tres las andanadas. 
  • Trasegar es ir pasando todo los años una cantidad concreta de manzanilla desde la primera criadera a la solera, y desde la segunda criadera a la primera, así sucesivamente. A este proceso se le denomina “rociar”.
  • Encabezar una Manzanilla o un Fino, es añadirle alcohol vínico para subirlos de grados: de 11º/12º que posee el Mosto, a 15º/15.5º Manzanilla y Fino; 17.5º Amontillados y Olorosos.
  • Clarificación y filtrado de la Manzanilla. Tiene por objeto clarificar los vinos eliminando las materias en suspensión (el velo de flor).
  • La “saca” es la acción de extraer la Manzanilla directamente de las botas seleccionadas en la bodega para embotellarlas directamente tras un leve filtrado.
  • Varietal: Vino elaborado a partir de una sola variedad de uva o en el que sólo interviene en una proporción mínima del 85 %. 
  • Temperatura ideal para servir la Manzanilla: 7-9º.


 Amplio surtido de manzanillas de Sanlúcar de Barrameda
 



martes, 17 de junio de 2014

Juan José Téllez: "Borbón y cuenta nueva"









A menudo la paz, no es más que miedo. Así cantaba Raimon –flamante y merecido premio de las Letras Catalanas– antes de que usted llegara, Majestad, de la mano de un contrito Carlos Arias Navarro. Y el testamento de Franco –todo atado y bien atado– colgaba de los hogares fachas o sumisos, como una respuesta autoritaria al Guernika, aquel símbolo del espanto que reinaba entre quienes soñaban con la ruptura pero aceptaron la reforma. Como un mal menor, como un antídoto al ruido de sables, como la rendición de los empollones ante los mantones de la clase por el que aceptábamos no llevarlos al banquillo de los acusados a cambio de que dejaron de robarnos la merienda en el recreo. De vegades la pau no és més que por. Eso cantaba Raimon cuando usted juraba ante las Cortes franquistas.
En los días del presente pasado, cuando ha puesto las escrituras de España a nombre de su hijo, sus edecanes, sus tiralevitas y sus sochantres ya se han encargado de pregonar sus luces. Sin embargo, ¿quién hablará de sus sombras, Majestad? Y no me refiero sólo a esa rara cuenta en Suiza –un legado de papá, dicen los felones–, ni a sus trepidantes aventuras financieras por las que ya pagó el pato Manuel Prado y Colón de Carvajal, o sus cacerías de osos o de elefantes, por no hablar de aquella muerte fraterna que tantos ríos de incertidumbre y maledicencia despertara. En esos mentideros públicos por los que no suelen aparecer los medios de comunicación, ya no se habla sólo de su casticismo campechano, tan Isabel II, sino de sus derroches, también tan Isabel II.
Cierto es que bajo el reinado de usted, vivimos el periodo más largo de libertad relativa de la historia de este reino: el resto fue silencio, salvo la brevísima primera república y la segunda, la República niña de María Zambrano a la que el fascismo español, los tradicionalistas, el nacional-catolicismo y algunos de sus partidarios, no dejaron crecer. Sin embargo, la gratitud merecida por esos servicios prestados a la patria que por supuesto compartimos, no puede excluir la desolación de que algunos paisajes del comienzo de su reinado se repitan ahora que, casi cuarenta años después, va a comenzar el reinado de su hijo.
A la sombra de los brotes verdes de la macroeconomía, las bolsas de marginación son similares: hay una España de chalecitos acosados pero sigue existiendo otra de hambre suburbial, de chabola enconada, de presos hacinados y de inmigrantes cautivos por el simple hecho de no tener un papel en regla. Ahora, no habrá amnistía ni para los desahucios. Hoy, privatizamos la vigilancia exterior de las prisiones y permitimos que haya guardias armados en el interior de los CIEs. De Sofico hemos pasado a la Gurtel, de las cacicadas a los eres fraudulentos, de las piraterías de Juan March al de un potosí de kios, bankias, cajas sin ahorros y familias sin crédito. Sin un euro para las pymes, en este nuevo “Cuéntame”, Imanol Arias nunca habría hecho carrera en los negocios.
Entonces no había paro pero los salarios no daban para combatir la inflación y cada mes era una cuesta de enero. España se rompía y ahora se resquebraja, a pesar de quienes intentan evitarlo a decreto limpio. Los cómicos hacían huelga y en estos tiempos se indignan. Los comedores de caridad estaban llenos y siguen estando así. La salud no era universal, como ya tampoco lo es hoy. Ni la enseñanza, como va camino de dejar de serlo. La pesca se iba a pique y hoy ya se ha ido. España era más rural que urbana, y en la actualidad ya no tenemos a veces ni campo al que volver cuando el aire de la ciudad deja de hacernos libres.
Emigrantes con maletas de cartón y barba de tres días eran bajados en la estación de Hendaya, duchados a la fuerza y examinados por un médico para permitir que entrasen a la democrática Europa para desempeñar oficios subalternos. Hoy, emigrantes cada vez más jóvenes, con videoconsolas y microchips bajo el brazo, llegan a alguna de esas metrópolis donde fueron Erasmus para ejercer como diplomados en cuidar niños, peritos en fregar vasos en un bar o desempeñar la licenciatura de algún oficio, el que sea, bajo el pretexto de aprender idiomas o simplemente aprender supervivencia.
Entonces, el aborto era un delito y va camino de serlo de nuevo. La justicia era para los ricos y ahora también. Hizo falta que llegara Francisco Fernández Ordóñez para que España nos permitiera divorciarnos y nos obligara a declarar la renta, para que los bolsillos holgados supuestamente pagaran más que los sin plata. Hoy, las tasas judiciales a veces ni siquiera permiten que los pobres se divorcien y nos suben el IVA a todos para que los más acaudalados paguen menos por el IRPF. Antaño, la clase media prosperaba y hogaño se empobrece. Hemos pasado de las promesas a los recortes y del entusiasmo a la desconfianza.
En 1975, todavía estaba en vigor la gandula, la ley de vagos y maleantes. Pero en 2014 contamos con la nueva Ley de Seguridad ciudadana: por aquellos años, los obreros volaban y la pasma los mataba cuando disparaba al aire mientras que, en estos días, hemos comprobado como las balas de goma de los antidisturbios le saltan el ojo a un manifestante pero un juez asegura que fue un ejercicio ponderado de la fuerza, absuelve a la policía y le invita a denunciar a los convocantes de la manifestación.
Grandes clásicos de ayer y de hoy: Americanos en Rota y submarinos en Gibraltar. Las kabilas de la desesperación asedian Ceuta y Melilla. El Sáhara sigue estando en el limbo. Y su país y el mío reclama ser mediopensionista en el consejo de Seguridad de Naciones Unidas aunque sea a costa de que Mariano Rajoy tenga que hacerle una reverencia al tirano Teodoro Obiang Ngema en Guinea. Desconozco por completo si seguiremos siendo campeones del mundial de fútbol pero ya hemos perdido el pódium de la igualdad, el de la cooperación internacional o incluso la medalla de bronce de la ley de dependencia. Funcionarios a la virulé, prostitutas y camellos a punto de cotizar en el PIB, iluminados y mangantes, trileros y carteristas, antiguos brokers reconvertidos en repartidores de Telepizza, modelos de la fashion-week de dependientas del pret-a-porter, reconvertidos y convertibles, preferentes y preferidos, pícaros y picardías, a España toda, la malherida España, de carnaval vestida nos la pusieron.
Desde comienzos del siglo XVIII esta heredad es de su familia. Nos la impuso una guerra civil y su corona, en cierta medida, otra. Nuestra democracia no nos preguntó a tumba abierta si queríamos que usted, Majestad, reinase sobre nuestros sueños. Ahora tampoco va a ocurrir nada parecido cuando, justo esta misma semana, Felipe VI jure su cargo, vestido con el uniforme de gala del Ejército de tierra, con la infanta Leonor presidiendo desfiles militares, como si a este país todavía le hiciera falta civilizarlo.
Borbón y cuenta nueva, como dibuja José Luis Tirado. Usted seguirá teniendo privilegios y nosotros seguiremos teniéndole a usted. Si no quieres rey, toma dos tazas. Sus archipámpanos y visires se apresurarán a escribir “Delenda est res publica” sobre el toisón de oro que acaba de devolverle Adolfo Suárez Yllana. Yo no me apresuraría. A pesar de la profusión de sotas y de alfiles que corren a comprar la edición de lujo de “El cortesano” de Castiglione, el republicanismo ha regresado para quedarse. Estoy seguro de que don Felipe lo sabe y me gustaría imaginar qué hará para evitarlo.


Fuente: Público.es



 
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